Irse, volver y regresar.

Este texto fue publicado originalmente en el libro Pasaje de ida (Caracas, Alfa, 2013) que reúne los trabajos de 15 escritores venezolanos residentes en el exterior, compilado por Silda Cordoliani

Por Juan Carlos Chirinos

1. Medio limón, esa diferencia

La primera vez que tuve consciencia de que ya no estaba en Venezuela ocurrió a las dos de la mañana en un bar de Salamanca. Todavía el jet lag ejercía sobre mí el influjo del insomnio, y sin pensarlo dos veces, me puse una chaqueta y salí a caminar por la ciudad que sería mi casa en los siguientes cuatro años. Era 4 de mayo de 1997 y Venezuela aún no sabía lo que se avecinaba, aunque lo anhelaba secretamente.

Pensándolo desde este futuro tan lejano, fue un acto muy irresponsable salir a la calle de madrugada, acostumbrado como estaba en Caracas a esperar las primeras luces del día para salir, o a caminar cortas distancias desde mi casa en la esquina de Colimodio, con mucho cuidado de no tropezarme con ningún malandro. Tal vez la novedad, el aturdimiento, el trastorno, como llamaba una amiga venezolana a ese período de adaptación que duraba varios meses, me empujó a la calle de madrugada buscando algo que hacer, buscando conocer la noche de una ciudad que me olía raro y que desconocía completamente. Qué emocionante es caminar por un lugar nuevo y qué curiosa es la sensación, cuando ya nos hemos apropiado del espacio, que se conserva de esas primeras aventuras: Cada calle nueva, cada espacio nuevo es un universo de la percepción.

Así que después de deambular por las intrincadas calles salmantinas, atestadas de estudiantes cantarines y borrachos, después de llegar a los límites de la ciudad, hasta un mirador desde donde se ve el río Tormes y el puente romano (más tarde entendería que había llegado hasta el así llamado “Huerto de Calixto y Melibea”), entré en un bar, con ganas de sumarme a la fiesta. En la barra pedí un ron con coca-cola; y cuando me lo llevé a la boca, algo se atravesó entre mi lengua y el apreciado líquido: media rodaja de limón que flotaba entre los hielos.

—Este vaso está sucio –me quejé al barman, o camarero, como se le llama en España.

Y el camarero, indignado o sorprendido, me espetó un contundente “¡eso es así!” con la cariñosa brusquedad castellana a la que poco a poco me iría acostumbrando y por la que desarrollaría gran afecto, por su limpidez y honestidad; también porque se me asemejaba a las adustas maneras andinas que también son parte de mí.

Media rodaja de limón en un vaso de ron con coca-cola. Ese fue mi primer tropiezo intercultural, el primero de decenas a los que hay que habituarse cuando vives lejos del país donde has nacido.

Pequeñas diferencias que te van alejando poco a poco de tus raíces, pero que al mismo tiempo las subrayan. Pequeñas diferencias que te hacen más venezolano cuando aprendes que no puedes tocar la fruta antes de comprarla, y que el pan no es del día y te lo dan en la mano y sin bolsa; diferencias que te dicen que ya no estás allá cuando las monedas tienen otra textura y huelen diferente, cuando para decir «hola» dices «hasta luego», cuando el almuerzo es a las dos y vas andando a todos lados.

Desde luego que todo cambia; y en España, como compartimos la misma lengua y en teoría compartimos parte de la historia, las diferencias parecerían poco importantes. Pero justamente por lo cerca que se hallan las dos idiosincrasias, es por lo que suelen chocar más entre sí, y sin que uno se dé cuenta. El mundo se ve de la misma manera, pero los matices se convierten en lo más importante.

¿Cómo puedes llegar a un acuerdo con alguien que dice coger en vez de agarrar, pinza en vez de gancho, ordenador en vez de computadora, que come a las dos en vez de almorzar a las doce, braga en vez de pantaleta, coche en vez de carro, sandía en vez de patilla y al cambur lo llama plátano? Con los años, la cosa empeora, eso es lo curioso.

Y hay una razón, de la que hablaré más adelante.

2. Andrés Bello, ese desconocido

Así pasan los años y te vas acostumbrando a tu nueva realidad y a que la realidad que has dejado a diez mil kilómetros llega a ti a través de los periódicos, las visitas de los amigos y los cocossettes y los diablitos y los torontos y demás chucherías que llegan a ti como dones de ultramar, preciados ahora que están tan lejos.

Pero esa realidad lejana, por lejana, se hace más nítida en tu cabeza. Lees todos los periódicos que te encuentras, estás atento a los detalles sobre tu país, eres más sensible ante cualquier ataque y lo defiendes con voracidad –de 1997 a hoy, Internet y la red 2.0 se han convertido en el camino más corto para estar en cualquier lugar; pero al principio, todo era más precario y aislado, apenas el correo electrónico y unos cuantos periódicos en la red; los diarios impresos aún imponían su verdad de tinta y papel–.

Uno se acostumbra, y se da cuenta, de que no solo es un venezolano fuera de Venezuela, sino que se convierte, para cada español u otro extranjero que conoce, en la imagen de todo el país, así que la manera como te comportes será, generalmente, la impresión que esa persona se lleve de los millones de venezolanos que, inocentes, hacen su vida fronteras adentro. Parece un chiste, pero es una circunstancia a la que hay que ponerle mucho cuidado; es una responsabilidad que hay que llevar con prudencia y sin fanatismos.

Por ejemplo, una vez, una chica argentina que ejercía cierto cargo de importancia en la universidad me lanzó una pregunta que hasta este momento no sé si fue inocente o llena de inquina: «¿Pero quién es ese Andrés Bello, de verdad fue tan importante?»; y el recordado profesor Domingo Miliani una mañana nos contó divertido que había desayunado varios días con un profesor español de Física en el Palacio de Fonseca, residencia de profesores invitados, y que este, ya en confianza, le había preguntado de dónde venía. Y cuando Miliani le dijo que era venezolano, el físico, admirado, le había dicho: «¡Pero qué bien habla español!».

Ante situaciones de esta naturaleza hay que cuidarse de la reacción inmediata. Suponemos que el otro nos conoce tan bien como nosotros, y que nosotros conocemos al otro satisfactoriamente, pero eso no es necesariamente así. De hecho, casi nunca es así, pues un día descubrimos que el otro y el mismo ocupan idéntico lugar.

Y hay una razón para eso, de la que hablaré más adelante.

3. Hablar normal

Con los años, vuelve la nostalgia, morriña, como la llaman los gallegos y es de uso común en la península, saudade, que la llaman los portugueses, y uno se empeña en volver a Venezuela. Las primeras visitas son de alegría y reencuentro; y en mi caso, en 2001 volví después de cuatro años de ausencia y encontré un país que ya no se parecía al que había dejado pero que conservaba muchos de los afectos y los espacios intactos. Y cuando pensaba que había vuelto, que estaba entre los míos, no tardé en encontrarme con la incomprensión bajo la forma de un tú no puedes opinar porque tú no vives aquí.

La brusquedad del camarero salmantino que en 1997 me regañó porque no sabía que en España al ron –y a casi todas las bebidas, menos a la leche, en realidad– se le pone media rodaja de limón, había caído sobre mí en mi propio país en forma de reproche porque ya no estaba, porque estaba fuera, porque ya no era uno de ellos; y yo pensando que había mantenido el contacto-intacto, incluso porque colaboraba regularmente en la prensa nacional.

Algo, evidentemente, se había quebrado, aunque no quisiera verlo, aunque exigiera mi derecho a seguir siendo venezolano, escritor venezolano, ciudadano venezolano. Y si no era así, ¿en qué me estaba convirtiendo, si tampoco podía decir que era español? Siempre he dicho, cada vez que me han preguntado por mi condición fuera de Venezuela, que lo que comenzó como un viaje de estudios –había llegado a Salamanca gracias a la beca-crédito de la Fundación Ayacucho– se había ido convirtiendo con los años en una experiencia de emigración –después de casi dos décadas, ya estoy establecido en Madrid– y que, si las cosas seguían como iban (espero que en el momento en que lees esto, lector amable, ya no sea así) se transformaría en una experiencia de exilio, pues ya no podría ir a mi Valera natal sin temer lo peor.

Pero el asunto es menos dramático, pero más perturbador, de lo que pensaba: No es una experiencia de estudios-emigración-exilio, sino algo más complejo.

Es irse, volver y regresar.

Las diferencias y coincidencias a las que he tenido que adaptarme viviendo en España y visitando Venezuela tienen en esos tres verbos un eje que podría explicar cómo ha ido evolucionando mi percepción del mundo y cómo ha afectado al aspecto más importante de mi profesión. En una ocasión, antes de una nueva visita a Venezuela que ya se demoraba demasiado, una buena amiga gallega me hizo sin mala intención una pregunta que me ha puesto a pensar detenidamente en todo esto de lo que he venido escribiendo y de aquello que a propósito he eludido. Mi amiga, cultísima, gran lectora y mejor conversadora, con un incisivo humor que refresca los entrañables encuentros, me preguntó, antes de irme: “¿Cuántos años llevas viviendo en España?”, y cuando le contesté los años que tenía viviendo en España, respondió como el rayo: “¡Pero todavía no hablas normal!”.

Normal.

Sí, no hablaba normal en Madrid, como tampoco hablo normal en Caracas y, mucho menos, ya no hablo normal en Valera. ¿Qué hablo, entonces? ¿Qué koiné es esta que me hace diferente en el país donde vivo desde hace años y en la ciudad donde me formé y en la que nací? ¿Qué es esta koiné con la que me comunico todos los días?

Pensé mucho en esto y he ratificado una conclusión preliminar que ha afectado desde hace tiempo todo lo que escribo y que seguirá haciéndolo inevitablemente y aunque no lo quiera yo, ni lo quiera mi querida amiga gallega que me quiere oír hablar normal.

4. La luna en equilibrio

Uno es el otro. Uno lee esta frase mientras estudia en la Universidad y de inmediato recuerda a sesudos y complejos pensadores como Foucault, como Mayz Vallenilla, como Briceño Guerrero, como Paz. Pero no, es más simple; uno es el otro y lo descubrí en dos movimientos, a lo largo de estos años. Varias veces me han preguntado, a veces con cariño, a veces con resentimiento, “y tú, ¿cuándo regresas a tu país?”, y yo he contestado divertido que si ya me estaban echando, que yo era como el gato Silvestre, que se agarra con las uñas al colchón y que nadie me sacaría de este país; pero también me he descubierto en Venezuela diciendo “cuando regrese a España…”, y es ahí cuando te das cuenta de que vives en un país: Cuando no vuelves, cuando regresas. El hogar está donde uno regresa, y cuando eso se hace evidente, no hay más nada que hacer. En un momento de estos quince años Venezuela dejó de ser el lugar donde regresaba para convertirse en el lugar a donde volvía; pero también España, con los años, ha adquirido esa doble condición, a donde regreso, y a donde vuelvo.

Los lazos y puntos de encuentro con ambos países son para mí ineludibles, y no tiene sentido que reniegue de mi venezolanidad como ya no tiene sentido que oculte mis apetencias hispánicas y mis costumbres adquiridas, que de hecho disfruto de la misma manera como disfruto las que ya traía de Venezuela. Una buena paella no le quita el puesto a un hermoso pabellón; y un Ribera del Duero bien escanciado no debilita la deliciosa textura de un ron añejo: Mi lengua los quiere a los dos, los desea y los espera.

Eso, la lengua.

Al darme cuenta de este detalle fundamental, supe dónde estaba la raíz de mi nueva percepción.

Una madrugada, regresando a mi casa de Salamanca por el medio de la calle, alcé la vista y vi la luna en cuarto creciente y tuve una experiencia deliciosa: Descubrí que la luna estaba en una posición distinta a como estaba en Caracas y recordé que nuestro profesor de Gramática de la Universidad Católica Andrés Bello, un sabio llamado Jesús Olza, s. j., nos había comentado que nuestra mirada a veces era más europea que venezolana porque, por ejemplo, los calendarios lunares dibujaban a la luna como se ve en Europa, no como se ve en Venezuela. Y cuando vi la lunita salmantina haciendo equilibro sobre una de sus puntas recordé las palabras del padre Olza y constaté emocionado que, otra vez, tenía razón. Qué suerte tuve, por cierto, al haber tenido a semejante portento de la lingüística como profesor.

Pues eso mismo ha ocurrido con la manera como hablo; se ha ido transformando con los años, se ha ido adaptando y, como la luna, hace un frágil equilibrio entre lo que percibo y lo que interpreto; y el resultado ha sido, ¡oh, sorpresa!, otro sincretismo.

Cuando llegué a España a vivir, aparte del tiempo y los libros que gané para mi carrera de escritor que sigue hacia delante, con más o menos tropiezos, el tesoro mayor de mi emigración ha sido presenciar la transformación de mi propio lenguaje, esto es, de mi propia percepción del mundo.

Una vez le comenté al crítico Víctor Bravo que ya no podía, como tantos escritores latinoamericanos que viven aquí, escribir puramente como venezolano, o como español; que sí, que había como un español distinto, un español koiné, que era mezcla también de lo que oigo en España cada día y de lo que traje de Venezuela (de Valera y de Caracas, sobre todo), pero que en todo caso hacía tiempo que me había rendido a la evidencia y que había dejado de luchar: Ahora hago cuentos y novelas y biografías –o esto mismo que voy escribiendo– y no me detengo a pensar si se dice coche o carro, plátano o cambur, braga o pantaleta, salvo que sea en beneficio de la coherencia interna del texto. Nadie habla normal o todos hablamos normal. Escoja el lector.

Por mi parte, solo puedo decir que la anormalidad lingüística es el sello de mi mundo y de lo que escribo desde hace años. Y no hay rodaja de limón ni luna inclinada que pueda cambiar eso.

 

Guardia Nacional agrede y detiene a periodistas en Venezuela

El hecho se registró en la avenida El Milagro de la capital zuliana. Junto a los comunicadores zulianos fueron detenidas otras 11 personas.

(Fotos: Carla Reina Bocaranda)
(Maracaibo, 26.07.2017).-  Detención de la GNB-14
La jefa de prensa de la diputada a la Asamblea Nacional Desiree Barboza, Letty Vasquez, detalló que en la acción fueron detenidos 13 ciudadanos, dentro de los que se encuentran el concejal de Maracaibo,  Ángel Machado, el periodista y reportero gráfico Alberto Cabrera y Antonio Medina, community manager de la diputada, junto al equipo de motorizados que estaban encargados de la movilización.

“Estábamos haciendo un recorrido para registrar la efectividad de la huelga convocada por la Unidad, cuando íbamos por la avenida El Milagro fuimos emboscados por una comisión de la Guardia Nacional. Al igual que la parlamentaria nos identificamos como prensa, pero eso al coronel Renni Camacaro, comandante de DESUR no le importó y ordenó la detención de todos”, afirmó.

Vásquez, quien además es directiva del Colegio Nacional de Periodistas en el Zulia,  aseguró que las motocicletas en las que se trasladaban portaban banderas blancas donde claramente se leía prensa, pero aún así fueron agredidos y golpeados. “Camacaro procedió de inmediato con la detención del concejal de Maracaibo, Ángel Machado, a quien lanzaron al piso y patearon. También golpearon al periodista Alberto Cabrera y en medio de la acción cuatro efectivos se le abalanzaron a la periodista Carla Reina, quien con su cámara fotográfica registraba lo sucedido y le fue arrebatada a golpes su equipo fotográfico y su teléfono móvil. Yo también fui agredida por los funcionarios de la GNB a pesar de que en reiteradas oportunidades me identifique como secretaria de organización del Colegio Nacional de Periodistas seccional Zulia”, sostuvo.

La jefa de prensa informó que los detenidos fueron trasladados hacia Desur en el Comando Regional No. 3 del Zulia

Buenos Aires ya no se da abasto para acoger a los venezolanos

En año y medio han llegado 35.000 venezolanos en una diáspora acelerada que parece no tener freno

Danniel Mata, de 22 años de edad, que tras haber formado parte del Movimiento Estudiantil de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y ejercer su derecho a la protesta contra Maduro en 2014, en octubre de 2016 cambió el asfalto y el olor a gas lacrimógeno por la “tranquilidad y normalidad”.

“Me fui porque quería un futuro mejor para mí y para mi hijo. Nada más de imaginarme las colas por leche, pañales y todo eso en Venezuela, ya se hacía cuesta arriba. Además podré continuar mi carrera en la Universidad de Buenos Aires (UBA)”, relató Mata en declaraciones para El nacional Web.

El reportaje completo, en el siguiente link: 

http://www.el-nacional.com/noticias/latinoamerica/buenos-aires-abasto-para-acoger-los-venezolanos_190406

 

Venezolanos en lugares remotos, hasta debajo de las piedras

Una mayoría de venezolanos, desde que comenzó la diáspora incontenible, ha seguido el patrón de emigrar hacia los mismos países. Estados Unidos, Canadá, Australia, España, Portugal, Chile, Argentina, Panamá, y Colombia figuran entre los más seleccionados. Últimamente, hace unos 5 años, Ecuador, Perú y hasta la vecina isla de Trinidad lucen como acogedores refugios o como trampolín para redirigir porvenires hacia otros destinos más prometedores.

Pero como todo, hay otras selecciones, otros emigrantes más exóticos y entre los dos centenares de países del globo, otros domicilios posibles. Muchos han huido de país y sus calamidades, y otros simplemente siguen la ruta que ofrece una beca o una promesa laboral. Los más apasionados, solo siguen las coordenadas del amor, y reman al viento.

Para este trabajo se conversó con seis compatriotas que viven bastante alejados de comunidades, asociaciones, hogares o clubes de paisanos. Aquí sus historias.

El reportaje completo de Luz Elena Carrascosa en el siguiente link.

http://elestimulo.com/climax/venezolanos-en-lugares-remotos-hasta-debajo-de-las-piedras/

LA VENEZOLANA NINA DOTTI PRESENTE EN VENECIA CON SUS PERFORMANCES

La artista venezolana inauguró dos performances participativos 

que se exhiben en la exposición “Personal Structures”,

junto a grandes creadores de talla internacional como Yoko Ono

El pasado 13 de mayo fue inaugurado el espléndido proyecto internacional “Personal Structures”, en donde la venezolana Nina Dotti se presenta con “Despójate”, instalado en el Palazzo Bembo, y “PMS Lounge” presente en el Palazzo Mora de Venecia. Se trata de una exclusiva vitrina del arte mundial, en la que participan artistas de grande talla internacional como Yoko Ono, Julian Opie, Hermann Nitsch, Markus, Lupertz, Joseph Kosuth y Jeff Koons, entre otros.

Los dos performances, que son los más renombrados de la artista, estarán abiertos al público hasta el 26 de noviembre, en el marco de la 57ª edición de la Bienal de Arte de Venecia. Todo gracias a la organización de la fundación holandesa “Global Art Affairs” (GAA) y de la Fundación “Art Connection”, laboratorio creativo de la artista.

“Despójate”

En inglés conocida como “Take the load off”, nace de la experiencia de la artista de los dos últimos años. En particular de una actividad realizada por primera vez en el año 2015 en la ciudad de Santa Cruz (Bolivia), que consistió en una puesta en escena grupal en la que mujeres de diversas edades incineraron en una gran hoguera todos sus miedos, en una suerte de “acto de liberación colectiva” y “confluencia de lo femenino como acto de emancipación individual”, explicó la artista.

Ahora el Palazzo Bembo alberga la versión museográfica de “Despójate”. Los asistentes se encuentran con tres imágenes de gran formato que recogen la experiencia en Bolivia y además, apoyándose en un pequeño escritorio dispuesto en la sala, podrán anotar sus miedos en una hoja de papel para luego depositarlos en un grande caldero. Al final de la exposición estos escritos serán quemados en un espacio abierto de la isla.

“PMS LOUNGE”

Nina Dotti toma la experiencia personal de haber atravesado una menopausia quirúrgica a los 33 años, para escudriñar en este tema tabú, tan temido como poco ventilado entre las mujeres. La instalación artística recrea un centro Spa con tres sillas de extensión, cada una con un tablet, y una repisa llena de juguetes eróticos. Así, el público es invitado a relajarse para poder interactuar con la aplicación movil “PMS Lounge”. Esta App, que ha sido creada por la artista, incluye breves videos que presentan los dilemas de la menopausia desde una perspectiva irónica.

“PMS Lounge” ya había sido presentado el año pasado en La Juan Gallery de Madrid (España) y en el Museo de Arte Contemporáneo del Zulia (Maczul) de Maracaibo, Venezuela. La App puede ser descargada gratuitamente para Iphone y Android, en español, inglés e italiano. Con esta propuesta, Nina Dotti intenta despertar la reflexión del espectador y ofrecer tips para disfrutar plenamente la menopausea.

Sobre la artista Nina Dotti

Nacida en Caracas (Venezuela) en 1968, Nina Dotti (seudónimo) reside y trabaja en la ciudad de Miami (USA). El desarrollo de su práctica artística asume diversas estrategias de creación, que van desde la performance, el vídeo, la instalación, la fotografía y los encuentros creativos de carácter participativo. Sus propuestas afronta temas con dilemas críticos, como la diversidad sexual y los roles de la mujer en la contemporaneidad, que presenta a través del uso de códigos abiertos: el humor, lo kitsch, puestas en escenas absurdas, el POP precario y lo ridículo. Cada una de estas estrategias asumidas como formas de confrontación transformadora del sentido común y como experiencia pedagógica para propiciar la empatía y el compromiso colectivo.

¿Quiénes somos? Arts Connection presenta programas interdisciplinarios para promover eventos únicos y diversos para explorar algunos de los temas fundamentales que enfrenta la sociedad contemporánea. La Fundación es esencialmente una plataforma múltiple que establece enfoques alternativos para el desarrollo humano cultural y sostenible. Arts Connection trabaja apoyando principalmente el desarrollo de nuevos trabajos de artistas e investigadores del Sur de la Florida.

Página web oficial: www.ninadotti.com

Direcciones de las exposiciones:

Palazzo Bembo: Riva del Carbon, 4793-4785, 30124 Venecia

Palazzo Mora: Strada Nova, 3659, 30121 Venecia

Horarios: Todos los días (excepto el martes), de 10:00 am a 6:00 pm

El origen de la canción “Maracaibo”

El grupo musical español “La Unión” fue muy famoso en la década de los 80’s y tuvo una gran proyección internacional con el éxito de su tema “Lobo Hombre En París”.

En 1988 estrenaron un álbum que llevaría por título “Vivir al Este del Edén”, del que formaba parte un tema titulado Maracaibo.

¿Pero por qué se llama así esa canción?

Según los integrantes de la banda, todo se remonta a una fría tarde a finales del año 1986 en Nueva York, donde se encontraban de promoción de su más reciente trabajo musical.

Tras finalizar una entrevista realizada en una emisora, deciden tomar un taxi para trasladarse al hotel donde estaban hospedados, corriendo con la suerte de que el taxista en cuestión era un simpático maracucho.

El taxista estuvo conversando con la banda durante todo el trayecto, sugiriéndoles como jodedera, que compusieran y cantaran una canción a su ciudad. Los artistas le preguntaron varias veces que por qué deberían ellos grabar ese tema, a lo que el taxista respondió con una verborrea de sentimientos, explicando todas aquellas cosas que sentía por su ciudad natal, al menos las que pudo expresar durante el tiempo de aquella “carrerita”.

En la canción se nota que los integrantes no recordaban exactamente las palabras del taxista, ya que algunas líneas son incorrectas, pero el sentimiento y la pasión de ese emigrante maracucho hizo que muchos extranjeros conocieran o se mostraran interesados en conocer a la tierra del sol amada.

Aquí, la letra completa de la canción:

“Si un día he de morir
si un día he de morir
que sea aquí donde yo nací
que sea aquí en Maracaibo.

Si un día he de morir
que sea aquí donde yo nací
que sea aquí en Maracaibo.

Mi vida en Norteamérica
es un desierto de amor
trabajo duro de sol a sol.

Oye mi reina yo quiero estar
donde se juntan selva y mar.

Yo vi gente morir
yo vi gente mezclar
su sangre con el oro negro
en los lagos de Maracaibo”

Mi viejo Guaire (Billo Frómeta)

El día de ayer, cuando la dictadura venezolana arreciaba en la represión brutal contra los manifestantes en Caracas, centenares de personas huyeron hacia el -muy contaminado- río Guaire escapando así de los esbirros.

Al ver las imágenes y los vídeos, no pudimos evitar ver la similitud entre el río Guaire y nuestro país. Ambos tuvieron una época gloriosa donde las personas buscaban y encontraban felicidad, aunque hoy, ambos sean lugares sombríos y de desdichas.

Ayer, Carlos Moreno, de 17 años de edad y Paola Ramírez Gómez, de 23 años de edad, fueron ejecutados por protestar. Centenares de personas fueron heridas y detenidas. La dictadura sigue avanzando y oprimiendo a nuestro pueblo, pero al igual que Billo’s cuando evocaba al río Guaire en su esplendor y porque también conocimos otra Venezuela, no perdemos la esperanza y seguimos soñando que algún día estaremos de nuevo remando de nuevo por nuestro querido y maltratado país.

“El ganar-ganar se ha convertido en el dar-dar”

 

-Tomás Ramírez González-

El exclusivo salón principal de la Casa Club de Madrid ha sido el escenario del último desayuno de negocios que la directiva del Venezuelan Business Club ha compartido en Madrid con decenas de invitados y miembros.

Nohelis Ruiz Arvelo ofreció una charla sobre la nueva dimensión y perspectiva del emprendimiento y de los negocios.

La conferencia de esta estratega en Redes de Contacto, autora del libro “Triunfa haciendo Networking” y colaboradora del espacio Emprendedores de Cadena Ser Madrid, fue el marco ideal para una jornada en la que se han compartido experiencias con empresarios, profesionales y directivos, afianzando la red de contactos de los miembros del VBC y de los invitados exclusivos que han sido contactados para asistir a este evento.

Durante el compartir, Ruiz Arvelo ofreció consejos aplicables a las jornadas de networking que incentiva la organización periódicamente. “El networking no debe ser la última opción cuando estamos buscando trabajo porque transmitimos desesperación”, expresó la especialista tras aconsejar a los presentes complementar las jornadas de networking con otros medios “offline” y “online” para fortalecer la relación que se inicia durante el evento.

Para Ruiz Arvelo, las iniciativas de este tipo deberían ser una oportunidad para establecer nuevas relaciones personales, y no una actividad comercial a priori. ““El ganar-ganar se ha convertido en el dar-dar”, explicó al detallar su hipótesis de reciprocidad que debe cobijar toda relación personal.

La especialista compartió la escala que usa para calificar los niveles que alcanza cada una de las relaciones que establece con sus contactos. El primer escalafón de este ranking inicia con “Tu cara me suena” que denota que apenas ha habido un contacto durante un evento; mientras que la especialista denomina el último nivel como el de “hermanazo”, la cual se caracteriza por mantener una amistad duradera con alto nivel de confianza.

Para Nohelis, alcanzar relaciones estrechas, de tal jerarquía, debe ser el objetivo principal al establecer un nuevo contacto, ya sea en eventos de networking u otra actividad.

“El networking no es una actividad que termina al abandonar el evento”, rezó una de las diapositivas que sirvieron para graficar la presentación, con el fin de explicar que el evento es solo el inicio de un proceso a largo plazo.

Al finalizar la presentación, el presidente de la organización a nivel internacional, Miguel Villarroel, ofreció unos consejos personales que emplea en cada jornada de networking, con la finalidad de complementar la exposición de la profesional. “En mi chaqueta guardo mis tarjetas en el bolsillo izquierdo y guardo las que he recibido en el izquierdo. Así puedo contactar a las personas que he conocido, al terminar el evento”.

Por su parte, Natasha Lander, directiva principal del VBC en España ha aprovechado la ocasión para invitar a los presentes al evento organizado por TEDx Cibeles, a celebrarse el 27 de mayo en La Nave (Calle Cifuentes 5 Madrid) .

El tema principal de esta edición será YOUTOPIA: historias de individuos que se esfuerzan en mejorar su entorno, su mundo y el de quiénes los rodean.

Youtopia será un día para reflexionar y discutir acerca del futuro que deseamos Y del legado que queremos dejar. Juntaremos perfiles brillantes que han desarrollado estas ideas y que las han hecho posibles recientemente. Temáticas como robótica, edugaming, realidad virtual, pero también salud, humor, sociología y terrorismo serán abordados por los líderes intelectuales a nivel mundial.

El Partido Popular plantea la grave situación de los Pensionados y Jubilados venezolanos en Madrid.

Madrid, 15-02-2017

El Partido Popular presentó una proposición para debatir durante el Pleno de la Junta Municipal del día de ayer, la delicada situación que atraviesan muchos jubilados y pensionados de origen venezolano, quienes se encuentran desamparados y sin  recibir ningún tipo de ingresos desde hace más de 15 meses, con el propósito de que la Junta Municipal asesore y acompañe a estos vecinos en la gestión de las ayudas a que tengan derecho.

Representantes de algunos partidos venezolanos como Primero Justicia,  Voluntad Popular y La Causa R  y asociaciones venezolanas en España como ASEVED, AyudaVenezuela y  ASOPEJUVECMA (Asociación de Pensionados y Jubilados Venezolanos de la Comunidad de Madrid) acudieron al pleno del distrito de  Chamartín en la ciudad de Madrid para mostrar su apoyo a esta iniciativa.

Tras el rechazo por parte del Concejal-Presidente del Distrito, Mauricio Valiente, a debatir en el pleno la proposición presentada por el Partido Popular, el Grupo Popular y Grupo Ciudadanos han recibido horas antes del pleno a una representación de jubilados y otros vecinos de origen venezolano, para tomar conocimiento preciso de su situación actual, de situaciones especialmente delicadas, y de posibles vías de solución.

Estos representantes de la Asociación de Pensionados y Jubilados de Venezuela en la Comunidad de Madrid, además de un nutrido grupo de afectados, han asistido al Pleno para mostrar al concejal con su presencia que no están dispuestos a ser invisibles, y que exigen que todas las administraciones públicas colaboren en la medida de sus competencias en la resolución del problema, y en cualquier caso, en la asistencia a los más necesitados.

Ana Collado, del Grupo Municipal del Partido Popular en esta Junta de Distrito, ha recordado que “el hambre no entiende de color político, y mucho menos de militancia”. Y en este sentido, han exigido al grupo del Gobierno Municipal, Ahora Madrid, que se impliquen de manera activa en el asesoramiento y gestión de las ayudas de estos vecinos que tanto lo necesitan, y que aprovechen su fluida interlocución con el Gobierno de Venezuela para activar las vías diplomáticas y contribuir al desbloqueo de la situación.

VBC España empieza el 2017 con su tradicional Limonada

Invitados y miembros del Venezuelan Business Club se dieron cita en los acogedores espacios del Restaurante CB13, ubicado en el Paseo de La Castellana de Madrid, para dar inicio al 2017 de la mejor manera posible: ¡Afianzando la red de contactos profesionales!

El presidente de la organización, Miguel Villarroel, dio la bienvenida a todos los asistentes, deseándoles un 2017 lleno de éxito y crecimiento; en este sentido, anunció el lanzamiento en España de la plataforma VBC Radio y recordando que ya está en las RRSS el programa oficial de la institución, VBC Informa.  

Los asistentes pudieron conocer de cerca el proyecto de dos de sus miembros, Óscar Méndez, quien es ingeniero informático y el Business Development Manager de SICAP, consultora de sistemas; y de Cristina Isacura, abogada especialista en Derecho Internacional.

Por su parte, Mariale Míkelson, secretaria de la organización; anunció los próximos eventos en agenda del Club, por un lado el estreno de la Limonada en Barcelona, el próximo martes 24 de enero y el Desayuno de Negocios VBC el próximo 26 del mismo mes.

Cabe destacar que durante la actividad se sorteó una entrada para el show del reconocido humorista y locutor venezolano Luis Chataing en Madrid, cortesía de Revista Venezolana; así como un kit de productos artesanales, gracias al patrocinio de MermeLady.

 

Sobre los beneficios de la membresía en el VBC España

Ser miembro del VBC España le permite participar, de manera gratuita, en los eventos permanentes y exclusivos del la organización, entre los cuales se encuentran los desayunos de negocios y eventos VIP en VBC Miami y VBC Panamá; y en España, acceso a La Limonada, eventos VIP y cursos de formación continua.

Para más información sobre el Venezuelan Business Club y sus actividades, escriba a infomadrid@venbc.org o síganos a través de las redes sociales Twitter e Instagram: @VBC_es y en Facebook: Venezuelan Business Club – España

¿Qué es el VBC? Es una red de networking internacional cuyo propósito es cohesionar y promover los intereses de la comunidad profesional y empresarial venezolana en el exterior.

¿Qué hacemos? Formación continua – Espacio de Networking La Limonada – Eventos Especiales- Publicaciones – VBC Radio.