De cuando éramos un país -medianamente- normal.

Por: Mayren Moreno

Es abrumante ver, como nos hicimos tanto daño. Habría que estar en varios lados de la historia, padecer quizá, para entenderlo mejor, digo yo, a modo aliento. 

Anteriormente por supuesto que las cosas eran diferentes, no llego aún al punto. Tardaré. Es que tendrían que nacer en un automercado como yo para poder quizá entender lo desgarrador que es seguir viendo el mismo automercado pero ahora más vacío. 

Básicamente nací en uno. En este.

Mi casa queda en el piso de arriba y el automercado en el piso de abajo. Podrán entender que teóricamente crecí dentro de uno. 

La familia que creamos entre empleados y nosotros fue muy genial. Pudimos respaldar a más de 50 empleados años atrás. 

Hoy solo son 4. 

25 años ha dejado mi mamá en esto. Y quisiera explicarles con palabras lo que se siente ver sus ojos desesperados viendo los anaqueles vacíos, pero no puedo, ni me acercaría así me extendiera. En solo 6 meses dividimos el negocio a mitad con MDF (Estanterías). 

Ayer eliminamos otro estante.

Sin embargo hemos avanzado con el tiempo (cuando se pudo) Ahora nos vemos así. Por la lucha de años atrás, pero lo que pasa adentro es otra historia. 

Tras el concreto no suenan los huesos.

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Los empleados anteriormente gozaban de beneficios dignos. Vestían bien, comían bien, algunos lograron su casa gracias a su trabajo acá. Otros no corrieron con la suerte y los que quedaron tienen más de una década con nosotros. 

Es decir, me vieron literalmente crecer.

Menos proveedores, mercancía, menos consumidores, menos ventas, menos empleados y les juro que no es mala administración. 

El demonio rojo se encargó de devaluar hasta la esperanza, los anaqueles están llenos de tristeza y cada vez hay más inflación de miedo. Analogías raras.

Pero seguíamos luchando. Estas son fotos de cuando señales nos empezaban a avisar que todo iba a ser diferente en unos años.

Pero seguíamos. 

Fotos tomadas hace unos 6 años.

Hemos sido honrados y manejado esto de la mejor manera posible. Mis hermanos se fueron del país y yo regresé para apoyar a mi mamá en todo esto. No la voy a dejar sola con los ojitos tristes paseando los pasillos. He querido caminarlos con ella pese a la crisis.

Les prometo que no duermo y me quedo colgada por horas pensando qué hacer para mejorar las ventas. Cómo encontrar mercancía, cómo no devaluar lo que hacemos para seguir de pie. Me ha tocado aprender muchas cosas de las que no tenía idea y de esto si estoy agradecida.

Para alivianar lo del MDF le plantee a mi mamá una decoración y nuevos estantes de madera para las verduras que en su mayor tiempo están vacíos. Una nueva imágen para soñar que seguimos y que vamos a poder, que nadie nos tumba, aunque nos tumben.

Les muestro un poco.

Cuando me refería a ambas partes de la historia quería explicarles que cuando el hambre toca a las puertas del negocio en la llegada de productos regulados no hay tiempo para explicar todo esto. 

Gritos, humillaciones, ofensas a mi mamá, golpes a la puerta, sindicatos, guardia nacional, policía, alcaldía.

Entran, dan órdenes en nuestro negocio. Nos dicen qué vender, cómo vender y cuánto vender. Desarmadas acatamos porque la verdad no conciliamos estar presas por un kilo de harina mientras ellos quizá vendan kilos de los otros.

Imagínense no podría yo salir gritando que lo que acaparamos acá adentro son sueños y ganas de echarle pichón honestamente. Me tomarían por loca. 

Mil disculpas por hacer nuestra casa en el segundo piso (siendo sarcástica) la verdad es que nos íbamos a mudar, creíamos en esto.

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No guardamos mercancía arriba de nuestra casa, el día que se enteren que solo viven personas y ya se van a morir de un infarto. 

Hoy, al por fin finalizar la venta de la estúpida harina una señora gritaba que claro, que volvíamos a abrir porque ya habíamos escondido la harina.

Me ofendí, me altero rápido y soy muy impulsiva (más de lo que debería) 

La invité educada y desafiantemente a que entrara a mi casa, pero que eso sí, no le iba a dar café. La señora no entró y me hubiese gustado que lo hubiese hecho. Estaba dispuesta a dejarla subir.

Esto es un desahogo y una petición a los que me leen y hacen alguna cola para que  promuevan un mensaje siendo un granito de arena cargado de conciencia. Una voz de la razón. 

No sé la historia de los que están en la cola pero acá les dejo la mía.

No somos los enemigos, no subimos precios porque nos da la gana, no somos millonarios y su mala fe, sus malos tratos destiñen la esperanza. 

Es constante la idea de abandonar, sin embargo, creemos en que podemos continuar, que son malos tiempos y que hay que seguir trabajando.

Porque es lo que nos queda, no podemos vender 25 años de trabajo y sueños a precio de marrana flaca. Esto no nació ayer. 

Lamento que tengan que estar horas bajo sol, cómo me gustaría que fuese diferente, como antes. 

De cuando éramos un país medianamente normal.

Para despedirme quisiera dejarles una foto de mi modelo a seguir, a quien ví bajar mercancía de hombro, manejar camiones y enfrentar un aborto por esos justos esfuerzos. Tendría otra hermanita. 

Mis ojitos favoritos, comiendo siempre apurada, gracias mamá por tanto.

Gracias por leerme. Sueño ahora con esto. Me toca a mí, aunque la verdad bajo poca mercancía, de niña generalmente me la comía, por eso lo gorda. 

Les pido siempre sus buenas vibras y un buen deseo para esto. He estado un poco movida. Perdón por lo intensa.

P.D. Ah sí, pusimos navidad.

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Besos a todos.

@MayrenMoreno

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