Daniela nació en Caracas, tenía raíces italianas y desarrolló su carrera profesional entre Venezuela, Argentina y España. Roberto era un empresario venezolano que viajaba a Sevilla para visitar una obra. Ambos habían construido vínculos personales y profesionales en España y se dirigían a compromisos laborales cuando ocurrió la tragedia ferroviaria del 28 de octubre.

El miércoles 28 de octubre de 2026, Daniela Vannina Millán Parlanti y Roberto Alfonso Delgado Andrade viajaban desde Madrid hacia Sevilla a bordo de un tren de alta velocidad de Renfe. Aunque sus historias eran diferentes, compartían dos circunstancias: eran venezolanos que habían desarrollado parte de sus vidas profesionales fuera de su país y se desplazaban a Andalucía por motivos de trabajo.

Daniela tenía 40 años y trabajaba en el sector de las tecnologías médicas. Roberto, de 54 años, era empresario y se dirigía a visitar una obra acompañado por una arquitecta con la que mantenía una relación profesional.

Ambos fallecieron en el accidente ferroviario ocurrido en Urda, provincia de Toledo, cuando el AVE Madrid–Sevilla colisionó con un tren de la compañía Iryo. El siniestro dejó 69 víctimas mortales y provocó una movilización de familiares, servicios de emergencia y ciudadanos que durante días intentaron conocer el paradero de las personas desaparecidas.

Las fotografías de Daniela y Roberto circularon entre las comunidades venezolanas en España y en otros países. Sus familiares compartieron mensajes solicitando información, mientras avanzaban los procedimientos oficiales de identificación.

Finalmente, ambas familias confirmaron directamente a Diáspora Venezolana el fallecimiento de sus seres queridos.

Daniela Vannina Millán Parlanti: de Caracas a Madrid, pasando por Argentina

Daniela Vannina Millán Parlanti nació en Caracas, Venezuela, y tenía 40 años. Su historia familiar también estaba vinculada con Italia: sus antepasados procedían de Montecatini Terme, una localidad de la provincia de Pistoia, en la región de Toscana.

Según una investigación publicada el 3 de noviembre por el periódico italiano La Nazione, su abuelo materno, de apellido Parlanti y originario de la región de Valdinievole, en la Toscana, emigró a Sudamérica. Gracias a sus raíces familiares italianas, Daniela contaba también con la ciudadanía italiana, además de la venezolana.

El medio señala que Daniela figuraba inscrita desde 2008 en el registro de italianos residentes en el extranjero (AIRE), vinculada a Montecatini Terme.

Daniela pertenecía a una generación de profesionales venezolanos que desarrollaron sus carreras más allá de las fronteras de su país.

Entre 2004 y 2008 estudió Tecnología Cardiopulmonar en la Universidad Central de Venezuela (UCV), una formación que le permitió especializarse en el ámbito del diagnóstico cardiovascular y las tecnologías de ultrasonido.

Posteriormente adquirió experiencia profesional en Argentina, donde trabajó antes de trasladarse a España. Su estancia en ese país formó parte de una trayectoria vinculada al sector sanitario, especialmente a la ecografía y la aplicación clínica de tecnologías de diagnóstico.

En octubre de 2019 comenzó una nueva etapa en Madrid. Allí continuó desarrollándose profesionalmente y construyó su vida familiar.

De acuerdo con la información publicada por El Estímulo y otros medios venezolanos, Daniela vivía en Madrid con su pareja y sus hijos.

Una carrera dedicada a la tecnología médica

En España, Daniela trabajaba para Philips España, compañía internacional con una división dedicada a tecnologías sanitarias y equipos de diagnóstico.

Su perfil profesional la vinculaba al área de Soporte Comercial Clínico, una actividad que combina los conocimientos técnicos sobre equipos médicos con el acompañamiento y asesoramiento clínico.

Era especialista en ultrasonido y ecocardiografía, disciplinas relacionadas con la obtención e interpretación de imágenes del corazón y otras estructuras del organismo mediante tecnología diagnóstica.

Su actividad profesional se desarrollaba, por tanto, en un entorno que requería conocimientos sanitarios especializados y familiaridad con tecnologías utilizadas por profesionales de la salud.

El 28 de octubre, Daniela tenía previsto viajar a Sevilla por motivos laborales.

Después del accidente, sus familiares revisaron su correo electrónico y encontraron la reserva del billete correspondiente al AVE Madrid–Sevilla.

Ese documento permitió reconstruir parte de su itinerario y confirmar que se encontraba entre los pasajeros del tren accidentado.

Durante los días posteriores, su familia inició una intensa búsqueda. Su hermana Giordanna, residente en Venezuela, fue uno de los contactos que colaboraron en la difusión de su fotografía y en la solicitud de información.

La historia de Daniela llegó a medios españoles, venezolanos e italianos. Su doble nacionalidad hizo que también las autoridades y la prensa italiana siguieran el proceso de identificación.

El domingo 1 de noviembre, sus familiares confirmaron directamente a Diáspora Venezolana que Daniela había sido identificada entre las víctimas mortales.

Al día siguiente, la agencia italiana ANSA informó también de la identificación de Daniela, junto con otra ciudadana italiana fallecida en el accidente.

El fallecimiento de Daniela también fue lamentado públicamente por Philips, empresa en la que desarrollaba su actividad profesional. A través de un comunicado, sus compañeros destacaron su calidad humana, su cercanía y su espíritu de colaboración, y expresaron su solidaridad con su familia y seres queridos.

Roberto Alfonso Delgado Andrade: un empresario venezolano que viajaba a Sevilla

Roberto Alfonso Delgado Andrade tenía 54 años y era un empresario venezolano que desarrollaba actividades profesionales en España.

La información publicada por El Español y otros medios españoles lo situaba a bordo del AVE Madrid–Sevilla, acompañado por la arquitecta Patricia Fernández Häring.

Según explicó su hijo Humberto a la prensa, Roberto viajaba al sur de España para visitar una obra, en el marco de sus compromisos profesionales.

Patricia Fernández Häring era una arquitecta madrileña con una trayectoria reconocida en el ámbito profesional e institucional. Había participado en distintas iniciativas del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), cuya fundación comunicó públicamente su fallecimiento tras el accidente.

La relación entre ambos viajeros era profesional, según los testimonios difundidos por los medios. No se ha podido establecer públicamente a qué proyecto concreto correspondía la visita ni la localización exacta de la obra.

La búsqueda de Roberto y los testimonios de sus hijos

Después del accidente, Roberto dejó de comunicarse con sus familiares.

Su hija Constanza explicó a El Español que habían acudido a la estación de Atocha para intentar obtener información y que habían realizado numerosas llamadas a su teléfono sin conseguir contactar con él.

Posteriormente, el móvil de Roberto fue recuperado en la zona del siniestro y entregado a la familia. Sin embargo, aquel hallazgo no permitió esclarecer inmediatamente su situación.

Sus familiares presentaron una denuncia por desaparición y aportaron muestras de ADN para colaborar con los procedimientos de identificación de las víctimas.

Su hijo Humberto también habló con la prensa y describió la incertidumbre que estaban viviendo mientras esperaban noticias sobre el paradero de su padre.

Durante aquellos días, las fotografías de Roberto comenzaron a circular en redes sociales acompañadas de solicitudes de colaboración ciudadana.

Los mensajes fueron compartidos por particulares y por distintas cuentas relacionadas con labores de emergencia y Protección Civil.

Posteriormente comenzaron a difundirse homenajes y publicaciones de condolencias.

Humberto confirmó directamente a Diáspora Venezolana el fallecimiento de su padre, una información que también fue comunicada públicamente por la Embajada de Venezuela en España a través de sus redes sociales.

La representación diplomática venezolana expresó sus condolencias a los familiares y amigos de Roberto, reconociéndolo entre los ciudadanos fallecidos en el accidente ferroviario ocurrido en Toledo.

Aunque los testimonios publicados permiten conocer las circunstancias de su viaje y la participación de sus hijos en la búsqueda, no se dispone de información periodística suficientemente contrastada para precisar su residencia habitual en España ni detallar otros aspectos de su entorno familiar.

Dos trayectorias venezolanas vinculadas a España

Las historias de Daniela y Roberto reflejan dos experiencias diferentes de la emigración venezolana.

Daniela había construido una carrera especializada en el ámbito sanitario. Su recorrido comenzó en Venezuela, continuó en Argentina y finalmente la llevó a Madrid, donde desarrollaba su profesión y había formado una familia.

Roberto mantenía una actividad empresarial en España que incluía desplazamientos por motivos profesionales. El día del accidente viajaba a Sevilla junto a una arquitecta para visitar una obra.

Sus trayectorias profesionales y personales eran distintas, pero ambos formaban parte de una comunidad venezolana que ha establecido vínculos laborales, familiares y sociales en España.

El viaje del 28 de octubre respondía, en los dos casos, a compromisos de trabajo. No eran desplazamientos excepcionales, sino parte de las actividades que realizaban en el desarrollo de sus profesiones.

El accidente interrumpió aquellos proyectos y dejó a sus familias ante una pérdida irreparable.

La solidaridad de la comunidad venezolana

Durante los días posteriores a la tragedia, numerosos venezolanos colaboraron difundiendo fotografías y mensajes de búsqueda de Daniela y Roberto.

Desde Diáspora Venezolana atendimos la solicitud de ayuda de los familiares de Daniela y compartimos su información para intentar localizarla.

Después de que su familia confirmara su fallecimiento, comunicamos la noticia y trasladamos nuestras condolencias a sus seres queridos.

Aquella publicación también motivó que distintas personas de nuestra comunidad nos escribieran para preguntar por Roberto Delgado Andrade. Esa preocupación nos llevó a investigar su caso y establecer contacto con su hijo Humberto, quien posteriormente confirmó su fallecimiento.

La historia de Daniela recibió una amplia cobertura en medios de Venezuela e Italia, mientras que las circunstancias de la búsqueda de Roberto fueron recogidas por distintos periódicos españoles.

Ambos casos movilizaron a una comunidad que, desde diferentes lugares, intentó ayudar a sus familias en medio de la incertidumbre.

Los familiares de Daniela también nos solicitaron comunicar expresamente que no estaban pidiendo ningún tipo de colaboración económica, una advertencia que difundimos para evitar posibles engaños.

Desde Diáspora Venezolana agradecemos a quienes compartieron las publicaciones de búsqueda y enviaron mensajes de apoyo durante aquellos días.

Trasladamos nuestras más sinceras condolencias a las familias, amigos y seres queridos de Daniela Millán Parlanti y Roberto Alfonso Delgado Andrade, y extendemos nuestro acompañamiento a todas las personas afectadas por esta tragedia.

Elevamos nuestras oraciones por su eterno descanso e invitamos a nuestra comunidad a respetar la intimidad de sus familias en estos momentos de duelo.

Que Daniela y Roberto descansen en paz.

Deja una respuesta

recomendados