Sáb. Sep 26th, 2020

Mi primera cafetera.

La historia de una joven pareja de inmigrantes después de dos años en Perú.

Por: Rory Salima

Hoy mientras conversaba con una amiga acerca de bebidas, un recuerdo que estaba casi olvidado en mi memoria vino a mí, el de “Mi primera cafetera”, pero para explicarme mejor quiero contarles parte de mi historia.

Mi esposo Jomar y Yo llegamos a Lima después de haber estado 5 meses en Ecuador, especificamente el 30 de abril del 2018. 

Llegamos creyendo que Perú era el país de las oportunidades, que era algo así como los Estados Unidos de Suramérica (todos nuestros amigos decían que Perú era la octava maravilla) y llegamos convencidos que tendríamos todo lo que no tuvimos en Ecuador. 

Ecuador fue una experiencia horrible, muy triste, llena de miedos, soledad, desencanto, mentiras y un sin fin de cosas más. 

Lo primero que obtuvimos en Perú fue PAZ.

Paz para comenzar de nuevo, lo cual es sumamente importante para vivir bien.

Luego, como le ocurre a casi todos, comenzamos a ver que no era tan fácil conseguir trabajo, o que si trabajábamos lo hacíamos por montos menores al sueldo mínimo que para ese momento era de 930 soles (aunque en realidad yo trabaje de noviembre de 2018 a noviembre de 2019 ganando 800 soles), pero seguíamos creyendo que algún día conseguiríamos algo mejor   y ya no tendríamos miedo de no tener trabajo, que ya podríamos hacer un mercado como veíamos a nuestros padres hacerlo en Venezuela, que tendríamos un lugar bonito donde vivir y compartir, que podríamos enviar mas que «un poquito» de remesa a nuestra familia.

Dos años después de haber llegado a Perú debo decir que estoy muy agradecida con Dios y con cada persona que ha estado con nosotros en esta etapa. 

Hoy por hoy, tenemos algunas cosas como por ejemplo una cocina (fue un hermoso regalo que una prima de Jomar nos dio) y además Jomar (quien es MIL VECES mas visionario, soñador y emprendedor que Yo) compró un día, cuando le pagaron, platos (hasta entonces solo teníamos dos de plástico) y ollas (las que teníamos se les pegaba el huevo al freír y se esbarataban, lo que hacía que las odiara con toda mi alma jajaja), después compramos licuadora, calentador, tostadora, cubiertos, edredones, cama, colchón, ropero, un Smart TV y una CAFETERA ELÉCTRICA. 

Hoy mientras conversaba con mi amiga recordé mi primera cafetera. 

Era una botella de plástico que pique en dos y le puse un pedazo de camisa para colar el café. 

No me da lástima, no me da vergüenza. Me siento orgullosa. 

¿Progreso? ¿Oportunidades? No sé. 

Los días buenos nos dan esperanza y los malos nos dan empatía, pero lo más importante y lo que hemos conseguido aquí es Paz.

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