Enseñanzas de una Cromointerferencia.

El 9 de agosto se realizó en Panamá el conversatorio junto al maestro Carlos Cruz-Diez, El Taller y El Maestro: la aventura de construir espacios de aprendizaje que potencien el talento. Más de doscientas personas acudimos al auditorio de La Ciudad del Saber para escuchar las fascinantes anécdotas del artista venezolano. En tan solo 90 minutos el maestro nos llenó de inspiración; con cada frase era más evidente su deseo por mejorar a través del arte la forma en la que hoy día impartimos conocimiento como profesionales, como padres, como ciudadanos y como individuos que queremos crear entornos más positivos.

“Los inventores no están saliendo de las escuelas porque estas están incentivando al artesanado y no la invención de discursos propios” frase del maestro, que seguramente habrá rondado en la mente de muchos de los asistentes y es que Cruz-Diez se ha convertido en esa combinación de talento, intelecto y humildad que tanto puede ayudar a formar personas conscientes y llenas de pasión, que insistan en su intuición y fomenten su discurso individual y colectivo, sin duda es un maestro.

Cruz-Diez ha logrado inspirar a un gran número de artistas a través de las enseñanzas impartidas desde su taller, Articruz, que a partir del 2009 comenzó a funcionar en Panamá, en la búsqueda de obtener una plataforma logística más eficiente, además que ha logrado llenar los rincones de la Ciudad Capital con su percepción del color, lo que hace feliz a todos los que hemos migrado a la tierra del Itsmo. Nuestro recorrido cotidiano, desde realizar deporte en La Cinta Costera o cruzar vía Porras hacia el Parque Omar Torrijos, inmediatamente se convierte en un extraordinario paseo cuando nos topamos con su característico arte cinético, nos llenamos el alma con su espíritu de niño juguetón; a todo esto se le suma el enorme significado que ha obtenido su obra para todo el que ha dejado su tierra.

Fue en 1974 cuando la obra más emblemática del maestro “Cromointerferencia de Color Aditivo” comenzó a formar parte de la arquitectura del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, conocido como Maiquetía, para ese entonces y durante mucho tiempo, pisar esos cuadritos significaban las añoradas vacaciones, el escape de la rutina de una ciudad que se movía más y más rápido y nosotros detrás de ella, ahora representan sentimientos totalmente distintos.

Es lamentable que hoy día sean cada vez más los pasos que recorren este maravilloso mosaico aturdidos por un sistema político y económico que ha convertido a Venezuela en el país de las despedidas, que obliga a los jóvenes y familias a visualizar otras oportunidades fuera de sus fronteras. “Sólo es un hasta luego” posiblemente sea el título más utilizado para las fotografías, posteadas en redes sociales, en las que la obra del maestro sea protagonista y es que para muchos se ha convertido en sinónimo de adiós, de lágrimas, de largos besos y abrazos y ha sido lo último en pisar antes de cruzar esa puerta que separa el presente del qué será, sin lugar a dudas Cruz-Diez tiene un enorme valor en nuestras vidas.

Pero si algo más debemos sumar a sus enseñanzas, es que los cambios son buenos, porque en ellos aprendemos a descubrirnos, por lo hay que recordar que aquel que migra no huye, sólo se está reinventando. Hoy y siempre agradeceremos al maestro por llenar nuestra vida de colores y ser un personaje más en nuestra historia imposible de versionar de una mejor forma de la que ya es.

Vanessa Montenegro

vanessamontenegro87@gmail.com

 

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