John Patrick Acquaviva no define Manchester como la ciudad más bonita de Inglaterra, ni como la más rica, ni como la mejor en cada uno de sus aspectos por separado. Lo que le gusta es precisamente el equilibrio.
Trabajo, tranquilidad, conexión con otras ciudades, posibilidades para emprender y la facilidad de alejarse del centro urbano sin tener que marcharse demasiado lejos.
Después de varios años viviendo allí, Manchester terminó convirtiéndose en la ciudad inglesa donde mejor se siente.
Nuestro recorrido comienza precisamente con esa declaración y con una historia que empezó mucho antes, en Venezuela, entre Maracaibo, el fútbol, el freestyle y una inquietud permanente por aprender cosas nuevas.
De Venezuela a Inglaterra a través del deporte
John tiene raíces británicas por parte de su familia materna.
Su llegada inicial a Inglaterra estuvo relacionada con el deporte. Viajó para participar en competiciones y, cuando comenzó a plantearse la posibilidad de permanecer en Europa, tener familia en el Reino Unido terminó facilitando la decisión.
Durante aproximadamente su primer año y medio vivió con su hermana.
Más adelante llegó Manchester.
Pero antes de establecerse allí, el deporte había marcado buena parte de su vida.
John soñó inicialmente con dedicarse al fútbol hasta que una lesión de rodilla cambió sus planes. Aquel contratiempo terminó llevándolo hacia el freestyle football, disciplina con la que asegura haber vivido algunos de los mejores años de su vida y que le permitió viajar y participar en distintas experiencias internacionales.
Otra lesión, esta vez en la espalda, terminó cerrando también esa etapa.
Lo importante, sin embargo, fue todo lo que había aprendido mientras intentaba promocionar su carrera deportiva.
Aprender por necesidad
Para darse a conocer como deportista, John tuvo que aprender a hacer muchas cosas por sí mismo.
Creó su propia página web, comenzó a editar vídeos, diseñó material gráfico y aprendió a utilizar las redes sociales para promocionar su trabajo.
Sin proponérselo inicialmente, estaba adquiriendo conocimientos de diseño, comunicación digital y marketing.
Con el tiempo comprendió que las mismas herramientas que utilizaba para promocionarse como deportista podían aplicarse a empresas y otros proyectos.
Ese descubrimiento terminó abriendo un nuevo camino profesional.
Trabajó durante aproximadamente un año y medio para una agencia en Manchester y posteriormente decidió independizarse.
Cuando grabamos este episodio llevaba ya varios años trabajando en marketing y desarrollo y había creado su propia empresa.
Una empresa que también conecta con Venezuela
John había convertido aquella suma de aprendizajes en un negocio.
Además, parte de su equipo estaba formado por venezolanos.
La diferencia entre los costes laborales británicos y venezolanos le permitía, según explica, pagar remuneraciones que resultaban competitivas para quienes trabajaban desde Venezuela y al mismo tiempo sostenibles para su empresa en Inglaterra.
Lo describe como una relación beneficiosa para ambas partes.
Esa experiencia también refleja una de las ideas que atraviesa buena parte de su conversación: emigrar no significa necesariamente cortar todos los vínculos profesionales con Venezuela.
Las herramientas digitales permiten construir conexiones entre quienes están dentro y fuera del país y crear proyectos que funcionan simultáneamente en distintos lugares.
El Manchester que John prefiere
Durante el recorrido, John nos lleva a algunos de los lugares de la ciudad que más disfruta.
Uno de ellos es un espacio histórico que valora especialmente por su tranquilidad y su arquitectura.
Le gusta porque permite experimentar una sensación distinta a la de las calles más concurridas del centro.
Esa combinación es precisamente una de las razones por las que prefiere Manchester.
Puede estar en pleno entorno urbano y, pocos minutos después, encontrarse en zonas mucho más tranquilas.
Para alguien que no disfruta especialmente del ruido permanente de las grandes ciudades, esa posibilidad tiene mucho peso.
Manchester le ofrece actividad sin obligarlo a vivir constantemente dentro de ella.
Una ciudad multicultural
Otra de las características que llama la atención durante nuestro paseo es la diversidad de la población.
Manchester reúne personas procedentes de distintos países, culturas y tradiciones.
John observa esa convivencia desde alguien que también llegó de fuera y terminó construyendo allí una vida.
Su propia historia contiene varias identidades: raíces británicas por parte de su familia, nacimiento y crianza en Venezuela, años de vida en Inglaterra y una experiencia profesional que continúa conectándolo con personas de distintos países.
Manchester encaja bien con esa mezcla.
Es una ciudad donde la migración forma parte del paisaje cotidiano.
Historia entre libros
Nuestro recorrido nos lleva también a uno de los espacios históricos de Manchester.
John aprovecha la visita para hablar de la relación de la ciudad con la historia industrial, política e intelectual británica.
Manchester fue uno de los grandes centros de la Revolución Industrial y buena parte de su identidad moderna continúa ligada a ese pasado.
Durante el episodio aparecen referencias a episodios y personajes políticos que John interpreta desde sus propias convicciones.
Sus opiniones son directas y forman parte importante de su personalidad.
Sin embargo, más allá de estar de acuerdo o no con ellas, muestran algo interesante del proceso migratorio: John no se siente un simple espectador de la sociedad británica.
Después de años viviendo allí, considera que lo que ocurre en el Reino Unido también le concierne.
Sentirse parte del país que te recibe
Ese sentimiento aparece con claridad cuando habla sobre patriotismo.
John cuestiona la idea de que una persona tenga necesariamente que mantener toda su lealtad emocional únicamente hacia el país donde nació.
Para él, también existe una relación con el país que ofrece oportunidades, seguridad y posibilidades de desarrollo.
En su caso, siente un profundo agradecimiento hacia el Reino Unido.
Allí encontró oportunidades profesionales que considera que no había podido desarrollar de la misma manera en Venezuela.
Eso no significa que haya dejado de ser venezolano.
Lo que plantea es una identidad más compleja: se puede conservar el vínculo con Venezuela y al mismo tiempo desarrollar un sentimiento de pertenencia hacia la sociedad donde se ha construido una nueva vida.
Los primeros años tampoco fueron fáciles
El camino hasta llegar a esa estabilidad tuvo etapas mucho menos cómodas.
Cuando John llegó a Inglaterra tuvo trabajos mal remunerados y vivió con ingresos bastante reducidos.
Su trayectoria profesional anterior no garantizaba automáticamente una posición estable.
Como tantos emigrantes, tuvo que comenzar desde abajo y reorganizarse.
Aquella etapa también influyó en su manera de entender Manchester.
Descubrió que, incluso con ingresos modestos, podía mantener determinados gastos básicos y conservar cierto margen para actividades cotidianas.
Con el tiempo, el crecimiento profesional le permitió dejar atrás aquella primera fase y construir su propia empresa.
La ciudad terminó asociándose para él no solamente con un lugar donde vivir, sino con un espacio donde era posible progresar.
Una historia de pareja nacida por casualidad
Manchester también forma parte de su vida afectiva.
Durante el episodio conocemos a su pareja y John cuenta cómo se conocieron.
Todo comenzó durante una sesión fotográfica.
Ella acompañaba a una amiga que estaba participando en la sesión y John terminó prestándole más atención a la acompañante que al propio trabajo que estaba realizando.
Después comenzaron a salir.
La relación fue creciendo hasta que decidieron vivir juntos.
John utiliza esa historia para defender una idea sencilla: no todas las relaciones importantes nacen porque alguien esté buscándolas activamente.
A veces simplemente aparecen mientras la vida está ocurriendo.
Lo que conserva de Venezuela
Aunque muchas de sus opiniones sobre Venezuela son muy críticas, hay elementos de la cultura venezolana que John sigue valorando.
Uno de ellos es la familia.
Le gusta la cercanía que tradicionalmente existe entre padres, hijos, primos, tíos y abuelos y contrasta esa experiencia con la independencia mucho más temprana que observa en parte de la sociedad británica.
Para él, la vida familiar venezolana tiene algo que merece conservarse.
Las grandes reuniones, la cercanía entre generaciones y la presencia constante de familiares forman parte de los recuerdos positivos que mantiene del país.
La emigración, en este sentido, tampoco consiste en aceptar completamente una cultura nueva y descartar la anterior.
John selecciona.
Hay aspectos británicos con los que se identifica profundamente y otros venezolanos que continúa considerando valiosos.
Manchester, los canales y la Revolución Industrial
En otra parte del recorrido llegamos a los canales.
Es una de las zonas que más le gusta mostrar.
El agua, las antiguas estructuras industriales y los edificios contemporáneos permiten observar distintas etapas de la evolución de Manchester.
John destaca especialmente una característica de la ciudad: siempre parece haber algo en construcción.
Para él, esa transformación permanente guarda cierta coherencia con la historia de un lugar profundamente asociado a la industrialización británica.
La Manchester actual continúa creciendo y cambiando.
Y quizás por eso también encaja bien con alguien cuya propia trayectoria ha estado marcada por la reinvención.
Vivir en Manchester y tener Europa cerca
Otra de las grandes ventajas que John encuentra en la ciudad es su conectividad.
Manchester permite desplazarse con facilidad hacia otras zonas del Reino Unido y también utilizar su aeropuerto como punto de salida hacia Europa.
Para alguien que creció en Venezuela, las distancias europeas transformaron además su manera de entender los viajes.
En América Latina, desplazarse entre países suele implicar grandes distancias, vuelos largos o recorridos terrestres extensos.
En Europa descubrió otra realidad.
Un viaje puede comenzar con una pequeña mochila y continuar mediante trenes, vuelos de bajo coste y conexiones entre ciudades relativamente próximas.
Esa posibilidad de moverse fácilmente forma parte de las cosas que más valora de vivir allí.
Durante la entrevista habla precisamente de próximos viajes por ciudades como Budapest, Venecia y Milán y de cómo vivir en Europa le permitió descubrir una manera mucho más espontánea de conocer otros países.
Venezuela y el potencial que no llegó a desarrollarse
Cuando la conversación vuelve hacia Venezuela, John utiliza una palabra repetidamente:
potencial.
Eso es lo que más le frustra.
No niega las cualidades naturales del país ni las oportunidades que Venezuela ofreció a generaciones anteriores, entre ellas la de sus propios familiares.
Pero considera que su generación creció en circunstancias completamente diferentes.
Para él, Venezuela podría haber sido un país con enormes posibilidades económicas y humanas.
Su crítica no está dirigida únicamente a lo que el país es, sino especialmente a lo que cree que podría haber llegado a ser.
Esa diferencia explica buena parte de su relación emocional con Venezuela.
No siente que haya podido construir allí las oportunidades profesionales que encontró fuera, pero tampoco considera que el país esté condenado inevitablemente a permanecer en esa situación.
Construir futuro fuera también puede ser una forma de representar a Venezuela
John defiende abiertamente la emigración para quienes sienten que no encuentran oportunidades.
Es una opinión personal y la expresa sin demasiados rodeos.
Considera que una persona no debería sacrificar indefinidamente su juventud esperando que las circunstancias cambien.
Pero su idea de marcharse tampoco implica borrar el origen.
Para él, un venezolano que construye una vida profesional sólida en otro país también puede contribuir a cambiar la imagen de Venezuela.
Trabajar bien.
Crear empresas.
Respetar las normas.
Construir una carrera.
Decir con orgullo de dónde viene.
Todo eso, en su visión, también es una manera de representar al país.
¿Volverías a Venezuela?
Al final de nuestro recorrido por Manchester llega la pregunta habitual de Diáspora Venezolana.
Si Venezuela cambiara y las condiciones fueran otras, ¿volvería?
John distingue claramente entre visitar y regresar definitivamente.
Le gustaría poder volver.
Quiere reencontrarse con los lugares donde creció y, si algún día tiene hijos, poder llevarlos para enseñarles esa parte de su historia.
La posibilidad de volver a vivir allí dependería, sin embargo, de cuánto cambiara el país.
Su vida está construida fuera.
Su empresa, su pareja y buena parte de sus proyectos están vinculados a Inglaterra.
Pero Venezuela continúa existiendo como memoria, origen y territorio que quisiera poder recorrer nuevamente.
Manchester representa su presente.
Venezuela sigue formando parte de la historia que quiere conservar.
Ver episodio completo
Puedes ver el episodio completo con John Patrick Acquaviva recorriendo Manchester en nuestro canal de YouTube.





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