¿Cuánto dinero hace falta para vivir en Lima?
La respuesta depende mucho de una decisión fundamental: en qué parte de la ciudad se vive.
Lima es una metrópoli enorme y las diferencias entre distritos pueden modificar considerablemente el precio de un alquiler, el coste del transporte e incluso cuánto cuesta salir a comer o tomar algo.
Varios venezolanos residentes en la capital peruana compartieron su experiencia y explicaron cuánto gastaban en vivienda, alimentación, transporte, telefonía y entretenimiento.
Sus testimonios muestran una ciudad de grandes contrastes: es posible encontrar habitaciones muy económicas en algunas zonas, mientras que un apartamento moderno en distritos más demandados puede multiplicar varias veces ese precio.
Nota: las cantidades mencionadas corresponden a la fecha original de publicación de este artículo y reflejan el coste de vida en Lima en aquel momento.
El alquiler cambia completamente según el distrito
Hablar del precio de la vivienda en Lima obliga a hablar primero de ubicación.
En algunos distritos periféricos podían encontrarse habitaciones por aproximadamente 200 o 300 soles mensuales, aunque con frecuencia implicaban compartir baño o cocina.
La diferencia aparecía al buscar vivienda en zonas más céntricas o demandadas.
Distritos como Miraflores o San Miguel ofrecían mejores conexiones y determinados servicios, pero también alquileres considerablemente más elevados.
Un apartamento de una habitación podía situarse aproximadamente entre 1.200 y 1.500 soles mensuales.
Si se trataba de un edificio nuevo, con estacionamiento, zonas comunes o incluso piscina, el precio podía subir hasta aproximadamente 2.000 o 2.500 soles.
Una de las entrevistadas, por ejemplo, pagaba alrededor de 1.500 soles por un departamento de dos habitaciones.
La vivienda era, por tanto, uno de los gastos donde más claramente se manifestaban las diferencias entre unas zonas y otras de Lima.
Compartir vivienda para reducir gastos
Para quienes llegaban solos o todavía estaban estabilizando su situación económica, compartir vivienda podía ser una alternativa.
La posibilidad de dividir un alquiler entre varias personas reducía considerablemente el peso de la vivienda dentro del presupuesto mensual.
Era una estrategia especialmente útil durante los primeros meses de la emigración, cuando todavía podía existir incertidumbre laboral o era necesario administrar cuidadosamente los ahorros.
Como en muchas grandes ciudades, la elección entre vivir solo, en pareja o compartir piso terminaba condicionando buena parte del coste mensual.
Alimentación: mercados y supermercados
La alimentación era uno de los aspectos que los entrevistados consideraban relativamente accesibles.
Para una pareja, una de las estimaciones situaba la compra mensual aproximadamente entre 400 y 500 soles, dependiendo del lugar de compra y de los productos elegidos.
Pero existían diferencias importantes entre comprar en supermercados y acudir a mercados tradicionales o mayoristas.
Los entrevistados destacaban que las frutas, verduras, hortalizas y otros productos frescos podían resultar más económicos en mercados locales.
Una familia numerosa explicaba que combinaba ambos tipos de compra.
En los supermercados podía gastar alrededor de 150 soles semanales en productos como leche, café y otros víveres.
Para frutas, verduras, granos y compras de mayor volumen acudía aproximadamente cada veinte días a mercados mayoristas, donde gastaba alrededor de 220 soles.
La planificación permitía así reducir considerablemente el presupuesto.
Comer fuera también podía ser económico
Lima tiene una enorme cultura gastronómica y, según las entrevistas, comer fuera no necesariamente implicaba gastar mucho dinero.
Una de las opciones más habituales eran los restaurantes que ofrecían menú.
Por aproximadamente 9 o 10 soles podía encontrarse un almuerzo compuesto por entrada y segundo plato.
En distritos más caros, el mismo tipo de menú podía situarse aproximadamente en 14 soles.
La diferencia volvía a depender de la zona.
Vivir o trabajar en determinados distritos implicaba precios superiores, mientras que alejarse de las áreas más turísticas o exclusivas permitía encontrar establecimientos mucho más económicos.
El transporte: barato, pero condicionado por las distancias
Lima ofrecía diferentes posibilidades de transporte público.
Una de ellas era el Metropolitano, un sistema de autobuses con carriles exclusivos.
Durante las entrevistas, un trayecto costaba aproximadamente 2,50 soles.
En los autobuses convencionales no existía necesariamente una tarifa única.
Un trayecto corto podía costar alrededor de 50 céntimos, mientras que recorridos considerablemente más largos podían alcanzar los 4 o 4,50 soles.
Una de las estimaciones situaba en aproximadamente 6 soles diarios el gasto de una persona que necesitara desplazarse habitualmente.
Pero el coste del transporte no era el único problema.
En Lima, elegir dónde vivir puede significar ahorrar horas
Varias de las entrevistadas insistían en algo que resulta fundamental para entender la ciudad: las distancias y el tráfico.
Una de ellas había elegido vivir cerca de su lugar de trabajo precisamente para evitar largos desplazamientos.
Pagaba alrededor de 50 céntimos para llegar en transporte y regresaba caminando.
Su reflexión resumía bien el problema: en Lima, la vida podía irse en el tráfico.
Otra entrevistada residía aproximadamente a una hora y media de Miraflores.
Eso significaba que, aunque una vivienda pudiera resultar más económica en determinadas zonas, había que considerar cuánto tiempo y dinero supondría trasladarse diariamente hasta el trabajo.
Por eso, al calcular cuánto cuesta vivir en Lima, el precio del alquiler no podía analizarse de manera aislada.
Ahorrar en vivienda podía significar gastar más en transporte y, sobre todo, en tiempo.
Cine: grandes diferencias según la zona
El ocio mostraba nuevamente las enormes diferencias existentes entre distritos.
Una entrada de cine podía situarse aproximadamente entre 20 y 24 soles, aunque existían días promocionales en los que podía bajar hasta unos 15 o 16 soles.
También podían utilizarse descuentos ofrecidos por compañías telefónicas u otras promociones.
Otra entrevistada señalaba que en su zona una entrada podía llegar aproximadamente a 27 soles, mientras que amigos que vivían en otras áreas podían encontrar cines considerablemente más económicos.
Las palomitas —o canchita, como se las conoce en Perú— y las bebidas podían aumentar considerablemente el coste final de la salida.
Por eso, aprovechar promociones y descuentos era una manera habitual de reducir el gasto.
Salir a tomar algo
Lima también ofrecía opciones para presupuestos muy diferentes.
La cerveza tenía una presencia importante en la vida social y existía una creciente oferta de cervezas artesanales.
En algunos establecimientos una cerveza podía costar aproximadamente 12 o 15 soles.
Las cervezas artesanales podían subir hasta los 20 o 25 soles, dependiendo del local y de la zona.
En lugares más sencillos podían encontrarse precios inferiores.
Como ocurría con casi todos los gastos analizados durante las entrevistas, Miraflores y otras zonas más demandadas tendían a resultar más caras.
También existían locales de baile y discotecas donde las entradas podían situarse aproximadamente entre 10 y 20 soles.
Pisco, chilcano y vida nocturna
Las entrevistas también reflejan algunos hábitos propios de la vida social limeña.
Además de cerveza, era habitual consumir pisco.
Uno de los formatos mencionados era un servicio para preparar chilcano, una bebida elaborada con pisco, ginger ale, limón y otros ingredientes.
Estos servicios podían encontrarse por aproximadamente 60 soles, aunque los locales más exclusivos podían ofrecer bebidas y botellas a precios considerablemente superiores.
En establecimientos situados en zonas como la Costa Verde, por ejemplo, el gasto podía aumentar mucho más.
La oferta era suficientemente amplia como para encontrar alternativas para presupuestos muy diferentes.
Telefonía móvil
El teléfono también constituía un gasto relativamente manejable.
Una de las entrevistadas calculaba aproximadamente 30 soles mensuales para su línea móvil.
Además de las grandes compañías, destacaba la existencia de operadores más pequeños con tarifas económicas y paquetes que podían incluir diferentes servicios.
Comparar planes era, nuevamente, una manera sencilla de reducir gastos.
Lima: una ciudad donde el barrio cambia el presupuesto
Las entrevistas muestran que resulta difícil establecer una única cifra para explicar cuánto cuesta vivir en Lima.
Una habitación podía conseguirse por unos pocos cientos de soles.
Un apartamento de una habitación podía superar los 1.000.
Y una vivienda moderna en determinados distritos podía alcanzar los 2.000 o 2.500 soles.
La misma lógica aparecía en restaurantes, bares, cines y transporte.
Pero Lima también ofrecía muchas posibilidades para controlar el gasto.
Comprar en mercados mayoristas.
Buscar menús económicos.
Vivir cerca del trabajo.
Utilizar transporte público.
Compartir vivienda.
Y aprovechar promociones para el ocio.
El tiempo también forma parte del coste de vivir en Lima
Quizás una de las reflexiones más interesantes de estas entrevistas no tiene que ver directamente con el dinero.
Tiene que ver con el tiempo.
En una ciudad de las dimensiones de Lima, encontrar una vivienda más barata lejos del trabajo puede parecer inicialmente una buena decisión económica.
Pero si eso implica pasar varias horas cada día desplazándose, el ahorro adquiere otro significado.
Por eso, elegir dónde vivir requiere valorar simultáneamente alquiler, transporte y distancia hasta el trabajo.
Las experiencias de estos venezolanos muestran que saber cuánto cuesta vivir en Lima no consiste únicamente en sumar soles.
También significa decidir cuánto estamos dispuestos a pagar, cuánto estamos dispuestos a desplazarnos y qué calidad de vida queremos construir en la ciudad.
Ver entrevista completa
Puedes ver las entrevistas completas sobre el coste de vida en Lima en nuestro canal de YouTube.





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