Mónica Chacín llegó a Madrid en enero de 2013. Venía de Maracaibo, donde había desarrollado su carrera profesional en el sector inmobiliario y donde había construido una vida ligada a su familia, a su trabajo y a una ciudad con la que mantiene todavía una relación profundamente emocional.
Estudió Comunicación Social, con orientación en Publicidad y Relaciones Públicas, y durante varios años trabajó como gerente de una oficina inmobiliaria en Venezuela.
Cuando se instaló en España continuó inicialmente en el mismo sector. La atención al cliente y la dinámica comercial le resultaban familiares, aunque encontró diferencias importantes en la forma de trabajar.
Los procesos inmobiliarios, recuerda, le parecieron más sencillos y menos burocráticos que los que conocía en Venezuela.
Durante algunos años siguió ese camino.
Hasta que llegó 2017.
El año de la reinvención
Mónica define 2017 como un año de grandes cambios.
Se divorció y comenzó a replantearse buena parte de su vida personal y profesional.
Fue entonces cuando descubrió algo que había estado dentro de ella durante mucho tiempo: el deseo de escribir.
Comenzó a publicar fotografías, poemas, reflexiones y pequeños textos en una cuenta de Instagram a la que llamó Serendipia de Sueños.
El proyecto fue creciendo de manera orgánica.
Sus seguidores empezaron a preguntarle por qué no reunía aquellos textos en un libro.
La idea terminó convirtiéndose en realidad.
Mónica publicó Serendipia de Sueños, un libro concebido con una estética muy vinculada a Instagram, en formato cuadrado y combinando textos con fotografías realizadas por ella misma.
Muchas de esas imágenes nacían primero y luego se convertían en inspiración para escribir.
La fotografía y la palabra comenzaron así a formar parte de una misma forma de expresión. Mónica Chacín
Aprender a vivir en el presente
Después de varios años en España, Mónica reconoce que la persona que llegó a Madrid en 2013 ya no es la misma.
Uno de los principales aprendizajes de su experiencia migratoria ha sido precisamente aprender a vivir en el presente.
Su primer año estuvo marcado por la distancia.
Toda su familia permanecía en Venezuela y separarse de sus padres y hermanos fue especialmente difícil.
Con el tiempo comprendió que vivir permanentemente pendiente del lugar que había dejado atrás podía impedirle disfrutar del lugar en el que realmente estaba.
Comenzó entonces a aceptar su nueva realidad y a construir una relación distinta con Madrid.
Años después, buena parte de su familia terminó reuniéndose con ella en España, especialmente por las dificultades que enfrentaban en Venezuela y por razones de salud.
La ciudad que inicialmente había sido un destino inesperado empezó a convertirse en hogar.
La pandemia como otra forma de serendipia
Durante la entrevista, realizada en el contexto de la pandemia, Mónica explica que las primeras semanas de confinamiento fueron emocionalmente difíciles.
Habla de un «caos mental» provocado por una situación completamente inesperada.
Sin embargo, con el tiempo decidió transformar aquella etapa en una oportunidad para crear.
La palabra serendipia volvió entonces a adquirir sentido.
Para Mónica, no todo acontecimiento inesperado tiene que ser necesariamente positivo desde el primer momento. Algunas situaciones pueden parecer negativas inicialmente y terminar generando algo valioso con el paso del tiempo.
Durante la cuarentena comenzó a desarrollar nuevos proyectos y creó su página web profesional.
Allí empezó a ofrecer servicios de copywriting y redacción publicitaria para emprendedores, una actividad que conectaba directamente con su formación en comunicación y con su pasión por las palabras.
También creó una guía de copywriting orientada a personas que estaban comenzando sus propios proyectos.
Ayudar a otros emprendedores a encontrar la manera adecuada de comunicar sus ideas terminó convirtiéndose en otra faceta de su reinvención profesional. Mónica Chacín
Emprender desde la paciencia y la perseverancia
Cuando se le pregunta si es fácil emprender en Madrid, Mónica evita una respuesta absoluta.
Reconoce que existen procesos lentos y momentos difíciles, pero insiste en que la perseverancia, la paciencia y el gusto por lo que se hace pueden marcar una diferencia.
Su propia experiencia refleja ese proceso.
Pasó del sector inmobiliario a la escritura, de una cuenta de Instagram a un libro y de los textos personales a ofrecer servicios profesionales de comunicación.
Cada cambio estuvo conectado con una etapa anterior, aunque no siempre pudiera verlo con claridad en el momento.
Esa forma de entender la vida explica también el concepto que eligió para nombrar su proyecto.
Madrid como segundo hogar
Mónica mantiene un vínculo emocional muy fuerte con Maracaibo.
Lo que más extraña es el lago.
Quizás por eso busca en Madrid espacios vinculados al agua y a la naturaleza, y encuentra en lugares como El Retiro una forma de conexión con aquellos recuerdos.
La nostalgia existe, pero ya no determina completamente su relación con Venezuela.
Madrid se ha convertido en su segundo hogar.
Le gusta especialmente el centro histórico, la Gran Vía, la Puerta de Alcalá y todos aquellos espacios que ha ido descubriendo durante sus años en la ciudad.
También valora las personas que ha conocido.
Incluso algunas amistades, recuerda, han surgido precisamente a partir de encuentros inesperados.
Otra vez, serendipias.
Buscar oportunidades y estar atentos a las señales
Cuando se le pregunta qué recomendaría a los venezolanos que acaban de emigrar y atraviesan momentos de incertidumbre, Mónica habla de mantenerse atentos.
Considera que en el día a día pueden aparecer personas, mensajes o situaciones capaces de abrir caminos que inicialmente no estaban previstos.
Su recomendación es buscar oportunidades, prestar atención a esas señales y perseguir las ideas o sueños que cada persona tenga.
También insiste en algo que forma parte de su manera de afrontar la vida: agradecer.
«Agradecer, agradecer, agradecer siempre», resume. Mónica Chacín
¿Volver a Venezuela?
Mónica reconoce que ha pensado en la posibilidad de regresar algún día.
Sin embargo, en el presente no se imagina nuevamente viviendo allí.
Madrid la ha conquistado y se siente profundamente integrada en la ciudad.
La Venezuela que dejó también ha cambiado.
Muchos de sus amigos y familiares ya no están allí. Se encuentran dispersos por distintos lugares del mundo, una realidad que modifica inevitablemente la relación con el país de origen.
Extraña Venezuela, pero no siente actualmente el impulso de regresar definitivamente.
Su vida está ahora en Madrid.
La migración terminó enseñándole precisamente eso: aceptar el lugar en el que se encuentra, construir desde allí y permitir que el futuro llegue sin vivir permanentemente condicionado por lo que quedó atrás.
Tal vez esa sea la mayor serendipia de su historia: haber llegado a una ciudad que inicialmente no había elegido como destino personal y terminar descubriendo en ella una nueva vida, una nueva profesión y una versión diferente de sí misma. Mónica Chacín
Ver entrevista completa en Youtube





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