Londres tiene fama de ser una de las ciudades más caras del mundo. Para quien piensa emigrar a la capital británica, esa reputación conduce inevitablemente a una pregunta: ¿cuánto cuesta realmente vivir en Londres?
La respuesta depende de muchos factores. No cuesta lo mismo vivir solo que en pareja, compartir vivienda que alquilar un apartamento, instalarse en el centro que hacerlo en zonas más alejadas y, sobre todo, vivir dentro de Londres que establecerse fuera y desplazarse cuando sea necesario.
Tony De Viveiros y Daniela Guerra, dos venezolanos que conocían de primera mano esa realidad, nos contaron cómo organizaban sus gastos en vivienda, alimentación, transporte, telefonía y ocio.
Sus experiencias coinciden en una idea: Londres puede resultar costosa, especialmente por el alojamiento y el transporte, pero disponer de trabajo, controlar los gastos y compartir vivienda puede hacer mucho más manejable el presupuesto.
Nota: las cantidades mencionadas corresponden a la fecha original de publicación de este artículo y reflejan el coste de vida en Londres y sus alrededores en aquel momento.
La vivienda, el principal gasto
El alojamiento era uno de los elementos que más condicionaba el presupuesto.
Daniela vivía con su pareja en un apartamento tipo estudio. Sumando alquiler, impuestos asociados a la vivienda y servicios como agua y energía, calculaba un gasto aproximado de 900 a 940 libras mensuales entre los dos.
Al dividirlo, su parte se situaba alrededor de las 500 libras o algo menos.
Para ella, compartir esos gastos con su pareja suponía una ventaja importante frente a algunos compañeros universitarios que vivían en residencias estudiantiles y podían pagar 600 libras o más solamente por el alojamiento y los servicios asociados.
La ubicación también tenía una enorme influencia.
Mientras más céntrica fuera la zona, mayor podía ser el precio. Daniela había preferido no vivir junto a su universidad y asumir un desplazamiento mayor a cambio de encontrar una vivienda que se adaptara mejor a sus necesidades y presupuesto.
Vivir fuera de Londres puede cambiar las cuentas
La experiencia de Tony permitía introducir otra posibilidad.
Él vivía fuera de Londres y compartía con su hermana un apartamento de dos habitaciones cuyo alquiler rondaba las 850 libras mensuales.
Al añadir impuestos y servicios domésticos, el gasto total de la vivienda podía superar las 1.000 libras.
La diferencia estaba en que vivir fuera de la capital podía permitir encontrar opciones más económicas que en muchas zonas londinenses.
Tony señalaba precisamente que Londres era una ciudad cara, pero que el coste disminuía cuando uno se alejaba de ella.
La elección, por tanto, no consistía únicamente en decidir cuánto pagar de alquiler, sino también en valorar cuánto tiempo y dinero habría que invertir después en los desplazamientos.
Compartir vivienda como estrategia
Daniela destacaba una realidad frecuente entre estudiantes y personas recién llegadas: compartir vivienda puede resultar mucho más económico que intentar vivir solo.
Eso supone, naturalmente, renunciar a ciertas comodidades.
Quien llega desde Venezuela puede estar acostumbrado a viviendas más amplias, habitaciones independientes y mayor espacio personal.
En Londres, reducir metros cuadrados o compartir apartamento podía convertirse en parte del proceso de adaptación.
Daniela había optado por un estudio, lo que significaba renunciar a distintos ambientes dentro de la vivienda, pero a cambio conservaba privacidad y podía dividir los gastos con su pareja.
Para quienes no podían asumir ese coste, compartir un apartamento de dos o tres habitaciones con amigos era otra alternativa.
El impuesto de la vivienda también entra en el presupuesto
Una particularidad que ambos mencionaban era el impuesto local asociado a la vivienda, conocido en Reino Unido como Council Tax.
A diferencia de otros países donde determinados impuestos recaen principalmente sobre el propietario, en Reino Unido este gasto forma parte habitualmente de las obligaciones de quienes ocupan la vivienda.
Daniela, como estudiante, disfrutaba de determinadas condiciones especiales, mientras que su pareja tenía un descuento por convivir con una estudiante.
Aun así, calculaba que pagaban alrededor de 80 libras mensuales por este concepto.
Eso demuestra por qué al calcular el coste del alquiler no basta con mirar únicamente el precio anunciado de la vivienda.
Alimentación: cocinar en casa para ahorrar
En algo coincidían claramente las dos entrevistas: comer habitualmente en casa era una de las mejores maneras de controlar el presupuesto.
Tony calculaba una compra semanal de aproximadamente 60 libras, aunque explicaba que la cantidad variaba.
No todas las semanas eran iguales.
Cuando había que reponer productos de limpieza u otros artículos que duran más tiempo, la factura podía aumentar. Cuando la compra estaba centrada principalmente en comida, el gasto era menor.
Daniela y su pareja gastaban aproximadamente 200 libras mensuales entre los dos en alimentación.
En su caso también influía que su novio trabajaba en el sector de la comida y podía realizar algunas comidas fuera de casa.
Comprar para dos tenía además una ventaja: permitía aprovechar mejor determinados alimentos y evitar que frutas, verduras u otros productos terminaran estropeándose.
Comer fuera es posible, pero conviene controlarlo
Tony prefería cocinar habitualmente en casa porque resultaba considerablemente más económico.
Eso no significaba renunciar por completo a salir.
Su estrategia era controlar los gastos cotidianos para poder darse algún gusto de vez en cuando.
Comer fuera una o dos veces al mes, o incluso con cierta frecuencia si el presupuesto lo permitía, era posible siempre que se mantuviera un equilibrio con el resto de los gastos.
En una ciudad como Londres, donde la oferta gastronómica es enorme, esa capacidad de decidir cuándo gastar adquiere especial importancia.
El transporte puede convertirse en otro gasto importante
Londres dispone de una de las redes de transporte público más extensas del mundo, pero desplazarse diariamente puede representar una parte considerable del presupuesto.
Daniela consideraba el transporte uno de los aspectos más caros de la vida londinense.
Su condición de estudiante le permitía acceder a determinados beneficios, pero aun así el gasto era significativo, especialmente porque había decidido vivir a cierta distancia de la universidad.
Tony tenía una situación diferente.
Al vivir fuera de Londres y desplazarse principalmente en autobús dentro de su localidad, calculaba alrededor de 13,50 libras semanales, aproximadamente unas 60 libras mensuales.
Él mismo advertía que trasladarse dentro de Londres podía resultar considerablemente más caro, especialmente cuando la vivienda estaba lejos del trabajo o del lugar de estudios.
Vivir cerca de tu vida cotidiana puede ser tan importante como el alquiler
Daniela señalaba un aspecto que muchas veces se descubre después de llegar.
En una ciudad tan grande, vivir lejos de los amigos, la universidad o el trabajo puede terminar afectando no solamente al bolsillo, sino también a la vida social.
Un trayecto de una hora puede hacer que una reunión informal se vuelva complicada.
Si además el metro deja de funcionar con normalidad a determinadas horas, regresar de noche puede requerir utilizar taxi o servicios de transporte privado.
Por eso, al buscar vivienda, no basta con preguntarse dónde está el alquiler más barato.
También conviene preguntarse dónde va a desarrollarse realmente nuestra vida.
Salir de noche en Londres puede ser caro
La vida nocturna era uno de los gastos en los que Daniela percibía claramente el coste de la ciudad.
Los pubs formaban parte habitual de la vida social y laboral.
Una cerveza podía encontrarse desde aproximadamente 2 libras en algunos establecimientos estudiantiles, mientras que en bares más turísticos podía alcanzar unas 5 libras.
Una copa en determinados locales podía llegar a 12 libras o más.
Las discotecas añadían otro gasto.
Algunos lugares podían cobrar alrededor de 20 libras solamente por entrar, sin incluir las consumiciones.
Por eso, una noche de fiesta podía modificar considerablemente el presupuesto de un estudiante o de una persona recién llegada.
El transporte nocturno también cuenta
Salir de noche tenía además otro elemento que considerar: cómo volver a casa.
Determinadas líneas de metro ofrecían servicio nocturno durante viernes y sábados, pero esa disponibilidad era limitada.
Si la vivienda quedaba lejos o no existía conexión en ese momento, podía ser necesario recurrir a un servicio de transporte privado.
Daniela contaba que solía organizarse con amigos que vivían cerca para regresar juntos y compartir el trayecto cuando era necesario.
Era una manera de ahorrar y también de evitar volver sola durante la noche.
Londres ofrece mucho, pero hay que escoger
La propia ciudad invita a gastar.
Museos, restaurantes, espectáculos, conciertos, bares, tiendas y una oferta cultural prácticamente inagotable forman parte de su atractivo.
Daniela lo resumía desde la perspectiva de una estudiante: Londres es una ciudad extraordinaria para conocer y disfrutar, pero intentar hacerlo todo puede disparar fácilmente el presupuesto.
Por eso había actividades que reservaba para ocasiones especiales.
El cine era un ejemplo.
Ir a ver una película podía convertirse en un gasto importante si además se compraban bebidas y comida dentro de la sala, de manera que prefería escoger aquellas películas que realmente quería disfrutar en pantalla grande.
Telefonía móvil
Tony utilizaba un plan de telefonía que incluía 4 GB de datos, llamadas y, inicialmente, también la cuota del teléfono que había comprado financiado.
Durante esa etapa pagaba aproximadamente 22 libras mensuales.
Como ocurre con otros servicios, el gasto podía variar según el operador, la cantidad de datos y si el contrato incluía además un dispositivo.
Daniela también utilizaba una tarifa con datos móviles y llamadas internacionales, algo particularmente útil para mantener el contacto con Venezuela.
Salarios y coste de vida
Tony planteaba una reflexión importante: Londres es cara, pero también ofrece salarios que pueden ser superiores a los de otras ciudades.
Según su experiencia, una persona que trabajara y controlara sus gastos podía afrontar el coste de vida.
Para él, el problema no consistía simplemente en afirmar que Londres era cara, sino en relacionar los gastos con los ingresos que podían obtenerse trabajando allí.
Daniela también demostraba que, con menos de 1.000 libras mensuales de gasto personal, podía cubrir sus necesidades y conservar cierto margen para ahorrar y viajar.
Su situación, sin embargo, estaba favorecida por vivir en pareja y dividir una parte importante de los gastos.
Para algunos compañeros que vivían solos o en residencias estudiantiles, alcanzar ese equilibrio resultaba más difícil.
Londres obliga a decidir qué es prioritario
Las dos entrevistas muestran una ciudad donde las decisiones económicas están estrechamente relacionadas.
Vivir más cerca puede reducir el transporte, pero aumentar el alquiler.
Alejarse puede permitir conseguir una vivienda más económica, pero obliga a desplazarse durante más tiempo.
Vivir solo proporciona privacidad, pero compartir permite reducir los gastos.
Comer fuera ofrece acceso a una de las escenas gastronómicas más diversas del mundo, pero cocinar en casa permite ahorrar.
Y disfrutar regularmente de la vida nocturna puede resultar considerablemente más caro que reservar esas salidas para momentos concretos.
No existe, por tanto, una única cifra que permita responder cuánto cuesta vivir en Londres.
Depende del barrio, del trabajo, de la vivienda y, especialmente, del estilo de vida.
Una ciudad cara en la que también se puede aprender a vivir
Londres exige organización.
La vivienda representa una parte importante del presupuesto y el transporte puede convertirse en otro gasto considerable.
Pero las experiencias de Tony y Daniela muestran que compartir vivienda, cocinar en casa, elegir bien dónde vivir y controlar el ocio permitían hacer frente al coste de la ciudad.
Emigrar también implica aprender a modificar hábitos y expectativas.
A veces supone disponer de menos espacio.
Otras veces significa vivir más lejos, compartir gastos o seleccionar mejor cuándo salir.
Porque saber cuánto cuesta vivir en Londres no consiste únicamente en convertir libras en un presupuesto mensual.
También significa entender qué estamos dispuestos a cambiar para construir una vida en una de las ciudades más grandes y costosas del mundo.
Ver entrevista completa
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Entrevista con Tony De Viveiros
Entrevista con Daniela Guerra





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