Una curiara construida a partir de un solo árbol. Ríos, costas y mar abierto recorridos siguiendo rutas vinculadas a los pueblos originarios de Venezuela y del Caribe. Fotografías, cine, navegación y una pregunta que atraviesa miles de años de historia: ¿cómo pudieron los antiguos pueblos del Caribe convertir el mar en un camino?
Ese es el punto de partida de Born Caribe, un proyecto de exploración, fotografía, cine documental y arqueología experimental que este octubre presenta en Madrid “El Mar Tiene Memoria”, una exposición construida a partir del archivo generado durante años de investigación y expediciones reales por Venezuela y el Caribe.
La muestra propone mirar el Caribe desde otra perspectiva: no como un conjunto de territorios separados por el agua, sino como un espacio de comunicación en el que el mar pudo funcionar durante generaciones como un camino entre pueblos, culturas y saberes.

Para quienes vivimos lejos de Venezuela, esa mirada tiene además una dimensión particular. El viaje comienza en escenarios profundamente vinculados a nuestra geografía. El Orinoco, el Caura, las costas venezolanas, Margarita o Los Roques y termina dialogando desde Madrid con una historia mucho más antigua que cualquier frontera contemporánea.
La Ye’kwana: una “máquina del tiempo” hecha de un solo árbol
En el corazón de Born Caribe se encuentra La Ye’kwana, una curiara monóxila de más de once metros construida a partir de un gran tronco y vinculada a conocimientos indígenas sobre navegación transmitidos durante generaciones.
El propio proyecto la presenta como una especie de “máquina del tiempo” y la expresión resulta especialmente acertada.
La Ye’kwana permite trasladar las preguntas de la investigación directamente al agua: remar, interpretar las corrientes, leer el viento, experimentar las distancias y enfrentarse al mar utilizando una tecnología nacida mucho antes de los sistemas modernos de navegación.
La arqueología experimental convierte así la navegación en una forma de conocimiento. No se trata únicamente de estudiar cómo pudieron desplazarse los antiguos pueblos del Caribe, sino de intentar comprender aquellas posibilidades navegando.
Del Orinoco a las islas: una historia de exploración
Las imágenes que ahora llegan a Madrid nacieron durante años de viajes de investigación y expediciones.
Entre 2014 y 2017, Gustavo Sulbarán y David Bottome documentaron territorios, comunidades y conocimientos asociados a la navegación ancestral. El recorrido comenzó en los grandes sistemas fluviales venezolanos, incluyendo el Delta del Orinoco, el río Caura y sus afluentes, en busca de maestros constructores de curiaras y comunidades que conservaran estos saberes.
A partir de allí, la investigación abandonó progresivamente la tierra firme para trasladarse al agua.

En 2016, durante el Reto a las Islas Prometidas, La Ye’kwana recorrió la costa venezolana y posteriormente navegó hacia el archipiélago de Los Roques, afrontando más de 130 kilómetros de mar abierto.
En 2017 llegó el Reto Waikeri. La expedición partió desde el Delta del Orinoco, alcanzó Trinidad y continuó posteriormente hasta la isla de Margarita. Río, desembocadura, costa, corrientes y mar abierto pasaron a formar parte de un mismo laboratorio de exploración.
El resultado es una crónica visual en la que aparecen comunidades, constructores, curiaras, paisajes, preparativos, navegación y vida a bordo.
La cámara no observó la expedición desde fuera: viajó con ella.
Fotografías nacidas durante la expedición
El núcleo de “El Mar Tiene Memoria” está formado por una selección de fotografías inéditas realizadas durante aquellos viajes.
La exposición transforma ese archivo de expedición en un relato sobre territorio, identidad, navegación y cultura caribeña.

Las imágenes se presentarán en distintos formatos, con fotografías de 90 × 60 cm y 60 × 40 cm, impresas en papel fotográfico Fuji Crystal Archive DP II, además de piezas realizadas en metacrilato y aluminio Dibond.
Pero más allá de la técnica, lo que permanece es aquello que cada fotografía consiguió conservar: el instante.
Como sintetiza una de las ideas centrales del proyecto:
La expedición se convierte en archivo.
El archivo se convierte en memoria.
Cuando la fotografía comienza a moverse
La experiencia no estará limitada a las imágenes fijas.
“El Mar Tiene Memoria” estará acompañada por una selección de tres cortometrajes y piezas audiovisuales procedentes del archivo de las expediciones de Born Caribe.
El sonido del agua, los remos entrando en el mar, las voces de quienes participaron en los viajes, la construcción de las embarcaciones, los paisajes y la navegación permiten recuperar una dimensión de la experiencia que la fotografía no puede conservar por sí sola.
Durante la programación están previstas también proyecciones y conversatorios en torno a las expediciones realizadas y al futuro del proyecto.
Una fotografía conserva un instante. El cine devuelve al viaje su movimiento.
Cuatro miradas contemporáneas sobre la memoria ancestral
Born Caribe ha invitado además a cuatro artistas a dialogar con el universo de la exposición mediante interpretaciones contemporáneas de elementos ancestrales indígenas de Venezuela y del Caribe.
Las propuestas recorren distintos lenguajes: la geometría, el color y la percepción; la materia, el vestigio y el tiempo; el grafismo y los símbolos; y la navegación entendida como encuentro entre memoria ancestral y exploración contemporánea.
Reto Arawak 2027: el viaje continúa
Madrid no representa el final de esta historia.
La exposición servirá también para presentar el siguiente capítulo de Born Caribe: Reto Arawak 2027.
La nueva expedición proyecta recorrer aproximadamente 2.000 kilómetros desde Trinidad hasta República Dominicana, siguiendo el arco de las islas del Caribe y ampliando la investigación iniciada durante las travesías anteriores.
El proyecto volverá a combinar navegación, exploración, fotografía, cine y arqueología experimental, incorporando encuentros con investigadores y comunidades de diferentes territorios.
La idea permanece intacta: observar nuevamente el Caribe como una red de caminos sobre el agua capaz de conectar pueblos, conocimientos y culturas.
Una memoria venezolana que también pertenece al Caribe
Para la diáspora venezolana, “El Mar Tiene Memoria” ofrece también otra manera de reencontrarse con el país.
No a través de sus fronteras políticas, sino mediante sus ríos, sus comunidades indígenas, sus embarcaciones y el enorme espacio cultural al que Venezuela ha estado vinculada durante siglos: el Caribe.
Desde el Orinoco hasta Trinidad, Margarita o Los Roques, las imágenes de Born Caribe recuperan historias y conocimientos que muchas veces permanecen fuera del relato cotidiano sobre Venezuela.
Emigrar también transforma nuestra manera de mirar el lugar del que venimos y proyectos como este permiten observarlo nuevamente desde otra perspectiva.
Quienes quieran conocer más detalles sobre la exposición, el proyecto y las actividades previstas durante octubre pueden consultar la web oficial de El Mar Tiene Memoria.
El Mar Tiene Memoria en Madrid
Exposición: El Mar Tiene Memoria
Proyecto: Born Caribe
Lugar: Alzacopas Madrid
Dirección: C. de Méjico, 49, local, Salamanca, 28028 Madrid
Inauguración: 2 de octubre de 2026 · 20:00 h
Director: Gustavo Sulbarán
Próxima expedición: Reto Arawak 2027
Ruta: Trinidad → República Dominicana
Web de la exposición: https://expo.borncaribe.com
Programación actualmente prevista
Durante octubre, El Mar Tiene Memoria contará además con encuentros, proyecciones y actividades vinculadas al universo de Born Caribe:
- 2 de octubre · 20:00 h — Inauguración de la exposición
- 3 de octubre · 20:00 h — Charla / encuentro sobre el proyecto
- 4 de octubre · 17:00 h — Proyección de Argonautas
- 11 de octubre · 17:00 h — Proyección de En busca de la curiara perfecta
- 18 de octubre · 17:00 h — Proyección de Pasión Amerindia
- 25 de octubre · 11:30 h — Taller Cine de bolsillo





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